Adolfo Lanao Martín, Virginia Felices Peralta, Ángel Zaragoza Buj, Iris Marín Gómez, María Cosculluela Mora, Adrián Vaquero Piquer
La diabetes mellitus tipo 2 (DM2) es una enfermedad crónica de alta prevalencia que representa un desafío para los sistemas sanitarios. Su atención requiere un abordaje integral, continuo y centrado en la persona, en el cual la atención primaria (AP) juega un papel central. Esta revisión sistemática analizó 35 estudios publicados entre 2013 y 2024, identificando intervenciones eficaces para el seguimiento clínico de personas con DM2 en AP.
Las estrategias más efectivas incluyen protocolos estructurados de seguimiento, programas liderados por enfermería, uso de tecnologías digitales y modelos de estratificación de riesgo. Estas intervenciones demostraron mejorar el control de parámetros metabólicos como HbA1c, la presión arterial y el perfil lipídico. La continuidad relacional, entendida como el seguimiento por un mismo profesional, también se asoció a una mejor adherencia terapéutica y mayor satisfacción del paciente.
Se señalaron barreras importantes como la sobrecarga asistencial, la rotación del personal y las limitaciones tecnológicas. La enfermería comunitaria destaca como figura clave en el acompañamiento, la educación sanitaria y el empoderamiento del paciente. Se concluye que consolidar un modelo de AP centrado en la cronicidad, personalizado y apoyado por tecnologías es esencial para una atención efectiva y sostenible.
Type 2 diabetes mellitus (T2DM) is a chronic disease with high prevalence, representing a major challenge for healthcare systems. Its management requires a comprehensive, continuous, and person-centered approach, in which primary health care (PHC) plays a central role. This systematic review analyzed 35 studies published between 2013 and 2024, identifying effective interventions for the clinical follow-up of individuals with T2DM in PHC settings.
The most effective strategies include structured follow-up protocols, nurse-led programs, use of digital technologies, and risk stratification models. These interventions showed improvements in metabolic control parameters such as HbA1c, blood pressure, and lipid profile. Relational continuity, defined as follow-up with the same healthcare professional, was also associated with better therapeutic adherence and greater patient satisfaction.
Major barriers identified include care overload, staff turnover, and technological limitations. Community nursing emerges as a key figure in patient support, health education, and empowerment. The review concludes that consolidating a PHC model focused on chronic care, personalized attention, and supported by technology is essential for effective and sustainable care.