El glioblastoma es un tumor cerebral primario de alto grado con evolución rápida y pronóstico reservado, que representa cerca del 50% de los tumores malignos del sistema nervioso central en adultos. Aunque la mayoría son glioblastomas primarios de aparición de novo, un subgrupo menor (aproximadamente 10%) corresponde a glioblastomas secundarios, los cuales surgen por progresión de astrocitomas de bajo o alto grado. Estos últimos tienden a afectar a pacientes más jóvenes y se asocian frecuentemente a mutaciones IDH. Este artículo presenta el caso de una mujer de 60 años que consultó inicialmente por cefalea y déficit neurológico focal, con hallazgos tomográficos compatibles con infarto cerebral. Sin embargo, la resonancia magnética reveló una masa frontoparietal con realce anular heterogéneo, edema y lesiones satélites. La espectroscopía por RM mostró un patrón metabólico típico de glioma de alto grado. Se realizó resección quirúrgica amplia guiada por fluoresceína, y el análisis histopatológico confirmó un glioblastoma IDH-wildtype con metilación del promotor MGMT, derivado de un astrocitoma anaplásico grado III, constituyendo un glioblastoma secundario. La paciente inició tratamiento adyuvante con radioterapia y temozolomida. El caso resalta la importancia de la integración clínica, imagenológica e histomolecular en el diagnóstico y manejo del glioblastoma, así como el valor de las técnicas avanzadas de imagen para diferenciarlo de lesiones simuladoras.
Glioblastoma is a high-grade primary brain tumor with rapid progression and poor prognosis, accounting for nearly 50% of malignant central nervous system tumors in adults. While most cases are primary glioblastomas arising de novo, approximately 10% represent secondary glioblastomas, which develop through malignant progression from lower-grade astrocytomas. These secondary forms are more frequently associated with IDH mutations and tend to affect younger individuals. This report presents the case of a 60-year-old woman who initially presented with headache and focal neurological deficit. A non-contrast CT scan suggested cerebral infarction, but brain MRI revealed a heterogeneously enhancing frontoparietal mass, edema, and satellite lesions. MR spectroscopy demonstrated a metabolic profile consistent with a high-grade glioma. Surgical resection guided by fluorescein was performed, and histopathology confirmed an IDH-wildtype glioblastoma with MGMT promoter methylation. Importantly, the tumor was found to have originated from a previously undiagnosed anaplastic astrocytoma (grade III), classifying it as a secondary glioblastoma. The patient began adjuvant treatment with radiotherapy and temozolomide. This case highlights the importance of integrating clinical, radiological, and molecular data for accurate diagnosis and management of glioblastoma, and underscores the utility of advanced MRI techniques in distinguishing it from mimicking lesions.