Romy Rossich Verdés, Paula Muyo Hernández, Teresa Cabanillas Montferrer, Beatriz Rodríguez Román
Objetivo: Evaluar el conocimiento y uso de la comunicación aumentativa y/o alternativa (CAA) entre los profesionales de la salud pediátrica.
Diseño: Estudio observacional descriptivo transversal.
Emplazamiento: Centros de atención primaria, hospitales de tercer nivel y hospitales comarcales ubicados en Cataluña.
Participantes: Un total de 338 profesionales: pediatras, residentes de pediatría, personal de enfermería y residentes de enfermería pediátrica.
Intervenciones: Aplicación de un cuestionario electrónico diseñado para este estudio. El contenido fue revisado por expertos y se realizó una prueba piloto con 89 profesionales para comprobar la comprensibilidad y relevancia de los ítems.
Mediciones principales: Experiencia en la atención a pacientes con necesidades complejas de comunicación, conocimientos sobre CAA, experiencias en el uso de CAA y formación previa en este ámbito.
Resultados: El 90% de los encuestados atendía regularmente a niños con barreras en la comunicación, incluyendo el 94% que trataba a pacientes con trastorno del espectro autista. Solo el 22% conocía el concepto de CAA, y menos del 10% conocía los tableros ETRAN. El 89% de los participantes no había recibido formación en CAA, aunque el 99% consideró necesaria dicha capacitación.
Conclusiones: Existe una necesidad urgente de integrar conocimientos sobre CAA en la formación inicial y continuada del personal sanitario. La implementación de sistemas de CAA no solo facilita la comunicación, sino que también promueve un entorno más inclusivo y seguro para los pacientes con necesidades complejas de comunicación.
Objective: To assess the knowledge and use of Augmentative and Alternative Communication (AAC) among pediatric healthcare professionals.
Design: Cross-sectional descriptive observational study.
Setting: Primary care centers, tertiary hospitals, and regional hospitals in Catalonia.
Participants: A total of 338 professionals, including pediatricians, pediatric residents, nursing staff, and pediatric nursing residents.
Interventions: An electronic questionnaire specifically designed for this study was administered. Its content was reviewed by experts, and a pilot test was conducted with 89 professionals to assess the clarity and relevance of the items.
Main outcomes: Experience in caring for patients with complex communication needs, knowledge of AAC, experiences with AAC use, and prior training in this field.
Results: Ninety percent of respondents regularly cared for children with communication barriers, including 94% who treated patients with Autism Spectrum Disorder. However, only 22% were familiar with the concept of AAC, and less than 10% knew about ETRAN boards. Additionally, 89% of participants had not received training in AAC, although 99% considered such training necessary.
Conclusions: There is an urgent need to integrate AAC knowledge into both initial and ongoing healthcare training. The implementation of AAC systems not only facilitates communication but also fosters a more inclusive and safer environment for patients with complex communication needs.