Alba Labuena Solano, Sara Juadra Farré, Lucía María Gracia Fumanal, Raquel de la Natividad Seguí, Lucía García Lapeña, Anabel Naval Gascón
El puerperio es el periodo que comienza tras el alumbramiento y dura alrededor de 6-8 semanas. Debido a los altos niveles hormonales que tiene la mujer pasados los tres primeros meses tras el parto se frena la función ovárica y el ovario queda en reposo.
Tras el parto, se recuperará dicha función dependiendo si la madre está lacta o no. Además de los cambios funcionales, aparecen cambios anatómicos como la diástasis abdominal y la aparición de estrías. Si se realiza parto por cesárea, las alteraciones son más evidentes ya que podremos ver el lugar de incisión en la parte baja del abdomen.
Esto conlleva una recuperación más larga y algunos cambios en los cuidados que en un parto natural no serían necesarios.
En cuanto a la situación cardiovascular y hematopoyética, a partir de la primera semana se produce un aumento de hematíes y plaquetas (autotransfusión) junto con una normalización del volumen sanguíneo, gasto y frecuencia cardiaca; esta reestructuración es causada principalmente por la hemorragia durante el parto, la cual produce la disminución de la volemia y posteriores adaptaciones como consecuencia.
El sistema renal también sufre cambios a nivel funcional. La filtración glomerular se ve aumentada, la dilatación que presentaba la pelvis renal y el uréter remiten, la mujer puede presentar retención urinaria transitoria o incontinencia de esfuerzo que remiten en tres meses, pero debemos estar atentos ante una micción espontánea porque puede indicar una hemorragia oculta.
Para terminar, la hiperpigmentación que presentaba la piel debido al descontrol hormonal remite en un tiempo variable, además el cabello puede pasar a fase telógena aumentando su caída.
The postpartum period is the period that begins after childbirth and lasts approximately 6-8 weeks. Due to the high hormonal levels a woman experience after the first three months after delivery, ovarian function slows down and the ovary becomes dormant.
After childbirth, this function will recover depending on whether the mother is breastfeeding or not. In addition to functional changes, anatomical changes such as abdominal diastasis and the appearance of stretch marks may occur. If a cesarean delivery is performed, the changes are more evident since we will be able to see the incision site in the lower abdomen.
This entails a longer recovery time and some changes in care that would not be necessary during a natural birth.
Regarding the cardiovascular and hematopoietic status, from the first week onwards, there is an increase in red blood cells and platelets (autologous transfusion) along with a normalization of blood volume, output, and heart rate. This restructuring is primarily caused by hemorrhage during childbirth, which leads to decreased blood volume and subsequent adaptations.
The renal system also undergoes functional changes. Glomerular filtration increases, the dilation of the renal pelvis and ureter subsides, and the woman may experience transient urinary retention or stress incontinence, which resolves within three months. However, we must be alert to spontaneous urination because it may indicate occult bleeding.
Finally, the hyperpigmentation of the skin due to hormonal imbalance subsides over a variable period, and hair may enter the telogen phase, increasing hair loss.