Aida Villarroel Vargas
, J. Emilio Sánchez Álvarez, Esther Álvarez Rodríguez, Roberto Alcázar, Pascual Piñera Salmerón
, Nicolás Fernández Rebollo, Comité Científico AKTUANDO
INTRODUCCIÓN. La hiperpotasemia es un trastorno electrolítico frecuente, recurrente y potencialmente mortal que requiere de una rápida intervención. En 2022 se publicó el documento de consenso "Recomendaciones para el manejo de la hiperpotasemia en urgencias", realizado por la Sociedad Española de Medicina de Urgencias y Emergencias, la Sociedad Española de Nefrología y la Sociedad Española de Cardiología. OBJETIVOS. El objetivo de este trabajo fue conocer el grado de adopción de las recomendaciones de dicho documento, por parte de nefrólogos y urgenciólogos en España. Los objetivos secundarios fueron describir la existencia y grado de actualización de protocolos de manejo de hiperpotasemia. MATERIAL Y MÉTODOS. Estudio descriptivo y multicéntrico mediante una encuesta de ocho preguntas clínicas, por parte de especialistas nefrólogos y urgenciólogos en España, en 40 reuniones presenciales realizadas por el Departamento médico de Diabetes & Enfermedad Renal de AstraZeneca España (mayo 2022-junio 2023). RESULTADOS. De los 451 participantes, el 77,5 % y 82,4 % demostraron un alto conocimiento sobre criterios de gravedad y parámetros para el control rápido de la hiperpotasemia. Un 42,9 % mostró un alto conocimiento del riesgo de recurrencia y un 51,3 % indicó modificar la pauta de inhibidores del sistema renina-angiotensina-aldosterona ante la hiperpotasemia. El 42,1 % afirmó establecer un plan para su reintroducción al alta. Además, un 67,1 % indicó valorar el tratar a los pacientes al alta con fármacos específicos contra la hiperpotasemia, aunque la mitad manifestó no tener acceso a estos en su centro. Finalmente, se observó que un mayor nivel de conocimiento se relacionaba con un mejor manejo de la hiperpotasemia. CONCLUSIONES. El seguimiento de los documentos de consenso sobre la hiperpotasemia es heterogéneo. El conocimiento de estos documentos se asocia con un mejor manejo clínico lo que se podría traducir en una reducción de la morbimortalidad y del consumo de recursos sanitarios asociados.
INTRODUCTION. Hyperkalemia is a common, recurrent, and potentially life-threatening electrolyte disorder that requires rapid intervention. To improve its management, the consensus document Recommendations for the Management of Hyperkalemia in Emergency Departments issued specific clinical practice guidelines. OBJECTIVES. The primary endpoint of this study was to assess the adoption of these consensus recommendations by nephrologists and emergency physicians in Spain. Secondary endpoints were to describe the existence and degree of updating of hyperkalemia management protocols and to analyze the impact of greater knowledge of clinical practice guidelines and consensus documents on clinical practice. MATERIALS AND METHODS. We conducted a descriptive, multicenter study based on responses to 8 questions exploring the knowledge and management of hyperkalemia among nephrologists and emergency physicians in Spain, collected across 40 meetings of the Medical Department of Diabetes & Renal Disease of AstraZeneca Spain (May 2022–June 2023). RESULTS. Among the 451 participating clinicians, 77.5 % and 82.4 % demonstrated high knowledge of severity criteria and parameters for the rapid control of hyperkalemia. A total of 42.9 % showed high knowledge of recurrence risk, and 51.3 % reported modifying renin–angiotensin–aldosterone system inhibitor therapy in the context of hyperkalemia. Additionally, 42.1 % indicated that they established a plan for reintroduction of these agents at discharge. Furthermore, 67.1 % reported considering treatment of patients at discharge with specific potassium-lowering agents, although half stated that these were not available at their centers. Finally, greater knowledge levels were associated with improved management of hyperkalemia. CONCLUSIONS. Adherence to consensus documents and clinical practice guidelines on hyperkalemia is heterogeneous. Knowledge of these resources is associated with better management, which may translate into reduced morbidity and mortality and decreased use of health care resources.