María Lasso Fernández, Silvia Domínguez Anciso, Nicol Stefani Meneses Samboni, Carmen Bibián Gracia, Carolina Pascual Escalera, Marta Gayarre Baquedano
La preeclampsia es una complicación del embarazo que se caracteriza por la aparición de hipertensión arterial y proteinuria después de la semana 20 de gestación. Puede clasificarse como leve o grave, dependiendo de la presión arterial, la cantidad de proteína en la orina y la presencia de síntomas como cefalea, visión borrosa o edema. En casos graves, el tratamiento puede incluir hospitalización, administración de medicamentos antihipertensivos y, en algunos casos, la finalización anticipada del embarazo para proteger la salud de la madre y el feto.
Una mujer de 30 años, embarazada de 34 semanas, ingresa con cefalea persistente, visión borrosa y edema en piernas y cara. No ha tenido seguimiento prenatal y ha aumentado 6 kg en las últimas 3 semanas. Su dieta es rica en sal y alimentos procesados. Al ingreso, presenta una presión arterial de 165/110 mmHg y proteinuria significativa, lo que indica una preeclampsia grave.
La valoración según las necesidades de Virginia Henderson identifica alteraciones en las necesidades de comer y beber adecuadamente, dormir y descansar, y seguridad y prevención de peligros ambientales. Los diagnósticos de enfermería NANDA incluyen conductas de mantenimiento de la salud ineficaces relacionadas con ausencia de seguimiento del embarazo, patrón del sueño ineficaz relacionado con cefalea e ingesta nutricional inadecuada relacionada con aporte nutricional inadecuado, manifestada por preferencia por alimentos salados y procesados.
Las intervenciones de enfermería incluyen proporcionar información sobre la importancia del control prenatal, establecer rutinas de sueño y un ambiente propicio para el descanso, y evaluar el estado nutricional mediante seguimiento del peso y análisis de laboratorio. Estas acciones están orientadas a mejorar la salud materna y fetal, prevenir complicaciones y promover hábitos saludables durante el embarazo.
Preeclampsia is a pregnancy complication characterized by the onset of high blood pressure and proteinuria after the 20th week of gestation. It can be classified as mild or severe, depending on blood pressure, the amount of protein in the urine, and the presence of symptoms such as headache, blurred vision, or edema. In severe cases, treatment may include hospitalization, administration of antihypertensive medications, and, in some cases, early termination of the pregnancy to protect the health of the mother and fetus.
A 30-year-old woman, 34 weeks pregnant, is admitted with persistent headache, blurred vision, and edema in her legs and face. She has not had prenatal care and has gained 6 kg in the last 3 weeks. Her diet is high in salt and processed foods. Upon admission, her blood pressure is 165/110 mmHg and her proteinuria is significant, indicating severe preeclampsia.
Virginia Henderson’s needs-based assessment identifies alterations in the needs for adequate eating and drinking, sleep and rest, and safety and environmental hazard prevention. NANDA nursing diagnoses include ineffective health maintenance behaviors related to lack of pregnancy monitoring, ineffective sleep patterns related to headaches, and inadequate nutritional intake related to inadequate nutritional intake, manifested by a preference for salty and processed foods.
Nursing interventions include providing information on the importance of prenatal care, establishing sleep routines and a restful environment, and assessing nutritional status through weight monitoring and laboratory testing. These actions are aimed at improving maternal and fetal health, preventing complications, and promoting healthy habits during pregnancy.