El Trastorno Límite de la Personalidad (TLP) es un trastorno caracterizado por impulsividad, inestabilidad emocional y relaciones interpersonales intensas. Su manejo requiere un abordaje multidisciplinar que combine tratamiento psicoterapéutico y farmacológico.
Se presenta el caso de una paciente de 21 años con diagnóstico de TLP, trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH), trastorno de la conducta alimentaria y consumo de sustancias. Ingresó involuntariamente en la unidad de agudos de psiquiatría tras presentar ideación autolítica persistente. Su historia clínica revela dificultades en el control de impulsos, baja autoestima, conflictos familiares y consumo de tabaco, alcohol y cannabis.
La valoración enfermera según los Patrones Funcionales de Salud de Marjory Gordon permitió identificar alteraciones en múltiples áreas, destacando la falta de estrategias de afrontamiento, ansiedad frecuente, alteraciones en la alimentación y conductas de riesgo. A partir de esto, se establecieron diagnósticos de enfermería según la taxonomía NANDA, NOC y NIC, con intervenciones enfocadas en el control de impulsos, la prevención del suicidio, el fortalecimiento de la dinámica familiar y la reducción de conductas de riesgo.
El caso resalta la importancia de un enfoque personalizado y humanizado en el cuidado de estos pacientes, evitando la despersonalización y los prejuicios asociados al TLP. Además, se enfatiza la necesidad de normalizar la atención en salud mental, eliminando la estigmatización de las unidades psiquiátricas y promoviendo una atención integral que favorezca la autonomía y el bienestar del paciente.
Borderline Personality Disorder (BPD) is characterized by impulsivity, emotional instability, and intense interpersonal relationships. Its management requires a multidisciplinary approach that combines psychotherapeutic and pharmacological treatment.
This case report presents a 21-year-old female patient diagnosed with BPD, attention-deficit/hyperactivity disorder (ADHD), binge eating disorder, and substance use disorder. She was involuntarily admitted to an acute psychiatric unit due to persistent suicidal ideation. Her medical history reveals difficulties in impulse control, low self-esteem, family conflicts, and tobacco, alcohol, and cannabis use.
The nursing assessment, based on Marjory Gordon’s Functional Health Patterns, identified multiple areas of concern, including a lack of coping strategies, frequent anxiety, eating disorders, and risky behaviors. Based on this evaluation, nursing diagnoses were established using the NANDA, NOC, and NIC taxonomies, with interventions focused on impulse control, suicide prevention, strengthening family dynamics, and reducing high-risk behaviors.
This case highlights the importance of a personalized and humanized approach to the care of BPD patients, avoiding depersonalization and stigma. Additionally, it emphasizes the need to normalize mental health care, eliminating the stigma associated with psychiatric units and promoting comprehensive care that fosters patient autonomy and well-being.