La placenta previa es una complicación obstétrica caracterizada por la implantación anómala de la placenta en el segmento uterino inferior, lo que conlleva una obstrucción parcial o completa del orificio cervical interno. Esta condición representa aproximadamente el 20% de las hemorragias del tercer trimestre del embarazo y constituye una de las principales causas de morbilidad y mortalidad materno-fetal. Su manifestación clínica más frecuente es el sangrado vaginal de sangre roja brillante, típicamente indoloro.
Se presenta el caso de una gestante de 34 años, primigesta, que a las 32 semanas de gestación es diagnosticada de placenta previa oclusiva parcial tras consultar por metrorragia. Se decide el ingreso hospitalario para vigilancia clínica, maduración pulmonar fetal y actitud expectante. Tras estabilización, se le da el alta, pero reingresa cinco días después por nuevo episodio hemorrágico. Finalmente, ante la persistencia de la patología y el riesgo de complicaciones, se realiza una cesárea programada a las 34 semanas con resultado favorable materno-fetal.
La actuación de enfermería resulta clave en el seguimiento y atención de estas pacientes, siendo fundamentales la monitorización continua, la detección precoz de complicaciones, el apoyo emocional y la coordinación multidisciplinar.
Placenta previa is an obstetric complication in which the placenta abnormally implants in the lower uterine segment, partially or completely covering the cervical os. It accounts for approximately 20% of third-trimester bleeding and is a major cause of maternal and fetal morbidity and mortality. The most frequent clinical manifestation is painless vaginal bleeding with bright red blood.
We present the case of a 34-year-old primigravida at 32 weeks of gestation diagnosed with partial previa after presenting with painless vaginal bleeding. She was admitted for monitoring and fetal lung maturation. After clinical stabilization, she was discharged but returned five days later with a recurrent bleeding episode. A scheduled cesarean delivery was performed at 34 weeks due to the persistent condition and risk of complications, with favorable maternal and neonatal outcomes.
Nursing care plays a crucial role in monitoring and managing these patients, focusing on early detection of complications, emotional support, and coordinated multidisciplinary care.