En un estudio realizado en doce colegios situados en cinco poblaciones diferentes el 1,3% de los alumnos se encontraban exentos de la práctica de educación física por escoliosis, lo que representaba casi la mitad (42%) el total de exenciones.
Los profesores de educación física opinaban que los escolares con escoliosis podían realizar actividad física pero con limitaciones y la mayoría afirmaba que algunos deportes están contraindicados y otros son recomendables.
No existen, sin embargo, evidencias científicas para pensar que ningún tipo de actividad física, asimétrica o no, aumente el riesgo de aparición o progresión de una escoliosis. Tampoco hay datos que apoyen que algunos deportes como la natación mejoren o prevengan la deformidad.
Aunque existen algunas excepciones como son las escoliosis por malformaciones congénitas y las tratadas quirúrgicamente, en general, se debe recomendar y estimular la práctica de una actividad física y deportiva normal en los adolescentes con escoliosis. En la elección del ejercicio o deporte no debe influir la presencia de la deformidad vertebral.