Diego Laborda Galindo, David Arcusa Puente, Ángela Rodríguez Val, Laura Gracia Galindo, Diana Alonso Sáenz, Eliana Solari Mendoza
La oxigenación por membrana extracorpórea (ECMO) es una técnica avanzada de soporte vital que ofrece una alternativa terapéutica en pacientes con insuficiencia respiratoria y/o cardíaca refractaria a otros tratamientos convencionales. Su implementación ha crecido de forma significativa en los últimos años, especialmente tras la pandemia por COVID‑19, donde se ha reconocido como un recurso terapéutico clave en unidades de cuidados intensivos. La ECMO funciona mediante un circuito extracorpóreo que oxigena la sangre y elimina el dióxido de carbono fuera del cuerpo, permitiendo la recuperación temprana del órgano dañado. Las dos modalidades principales son la ECMO veno-venosa (VV), utilizada en casos de fallo respiratorio severo, y la veno-arterial (VA), que proporciona soporte tanto cardíaco como pulmonar. Aunque es una intervención altamente especializada y costosa, la evidencia actual respalda su efectividad cuando se utiliza en centros experimentados y en pacientes cuidadosamente seleccionados. No obstante, su uso plantea consideraciones éticas, logísticas y clínicas importantes que deben ser evaluadas.
Extracorporeal membrane oxygenation (ECMO) is an advanced life support technique that offers a therapeutic alternative in patients with respiratory and/or cardiac failure refractory to other conventional treatments. Its implementation has grown significantly in recent years, especially after the COVID-19 pandemic, where it has been recognised as a key therapeutic resource in intensive care units. ECMO works by means of an extracorporeal circuit that oxygenates the blood and removes carbon dioxide from the body, allowing early recovery of the damaged organ. The two main modalities are veno-venous (VV) ECMO, used in cases of severe respiratory failure, and veno-arterial (VA) ECMO, which provides both cardiac and pulmonary support. Although it is a highly specialised and expensive intervention, current evidence supports its effectiveness when used in experienced centres and in carefully selected patients. However, its use raises important ethical, logistical and clinical considerations that need to be evaluated.