Javier Luna Ferrer, Javier Ordovás Sánchez, Carlos Moreno Gálvez, Luis Corbatón Gomollón, Ignacio Ladrero Paños, Álvaro Morella Barreda
La consulta por una subida súbita de la tensión arterial es un motivo de entrada frecuente en cualquier servicio de atención urgente. Aunque la hipertensión arterial termina generando daño en varios órganos diana de forma progresiva a lo largo de los años si no se trata o no se controlan los factores de riesgo cardiovascular; cifras tensionales muy elevadas pueden generar daños similares o de mayor gravedad en menos tiempo.
Además, es probable que los pacientes consulten por patología causada directamente por la misma tensión arterial elevada e incluso que esta sea un hallazgo casual en el servicio. Por esto, hay que diferenciar las situaciones de hipertensión arterial entre la emergencia y la urgencia hipertensiva, según asocien o no, daño en órgano diana.
Por otro lado, es primordial conocer las pruebas complementarias necesarias a solicitar según la clínica presentada y, sobre todo, el manejo terapéutico que se ha de realizar en cada caso; los medicamentos antihipertensivos que se deben administrar y cómo hacerlo; puesto que es igual de peligroso permitir que las cifras tensionales sigan siendo elevadas como ocasionar un descenso demasiado rápido de las mismas que puede conllevar una disminución del riego sanguíneo a los órganos afectados.
Presentation for a sudden spike in blood pressure is a frequent reason for admission to any emergency care service. Although arterial hypertension leads to progressive damage in various target organs over many years if left untreated or if cardiovascular risk factors are not controlled, severely elevated blood pressure levels can cause similar or even more severe damage in a much shorter time.
Furthermore, patients may present with conditions caused directly by the high blood pressure itself, or it may even be an incidental finding during their visit. For this reason, it is crucial to differentiate between a hypertensive emergency and a hypertensive urgency, based on the presence or absence of associated target organ damage.
On the other hand, it is essential to know which supplementary tests to order based on the clinical presentation and, above all, the appropriate therapeutic management for each case. This includes knowing which antihypertensive medications to administer and how to do so, since allowing blood pressure to remain high is as dangerous as causing an overly rapid decrease, which can lead to reduced blood flow to affected organs.