Javier Ordovás Sánchez, Carlos Moreno Gálvez, Luis Corbatón Gomollón, Ignacio Ladrero Paños, Álvaro Morella Barreda, Javier Luna Ferrer
La tromboembolia pulmonar (TEP) es una de las principales urgencias cardiovasculares, junto al infarto agudo de miocardio y el ictus. Tiene una incidencia estimada de 39 a 115 casos por cada 100.000 habitantes y puede ser potencialmente mortal, por lo que un diagnóstico y tratamiento precoz son fundamentales. Los factores de riesgo incluyen cirugías recientes, fracturas, cáncer, inmovilidad, entre otros.
El diagnóstico se basa en la evaluación clínica mediante escalas como la de Wells o Ginebra, complementada con pruebas como el dímero D, marcadores cardíacos (troponinas, NT-proBNP), ECG, radiografía de tórax, angio-TC (prueba de elección), gammagrafía pulmonar o ecocardiografía.
El tratamiento depende del riesgo de muerte precoz. Alto riesgo: fibrinólisis sistémica o, si está contraindicada, embolectomía quirúrgica o trombectomía; Riesgo intermedio: anticoagulación; en algunos casos puede requerirse fibrinólisis dirigida; Riesgo bajo: anticoagulación sola y posibilidad de manejo ambulatorio. En TEP subsegmentaria, el tratamiento se individualiza.
Se utilizan anticoagulantes como heparinas, anticoagulantes orales directos (ACODs) o antagonistas de la vitamina K, dependiendo del perfil del paciente. La duración del tratamiento varía entre 3 meses (si el evento fue por causa reversible) o indefinido en casos de riesgo persistente. Otras medidas incluyen oxigenoterapia, soporte hemodinámico y el uso selectivo de filtros de vena cava.
Pulmonary embolism (PE) is one of the main cardiovascular emergencies, alongside acute myocardial infarction and stroke. It has an estimated incidence of 39 to 115 cases per 100,000 inhabitants and can be potentially fatal, making early diagnosis and treatment essential. Risk factors include recent surgery, fractures, cancer, immobility, among others.
Diagnosis is based on clinical assessment using scoring systems such as the Wells or Geneva scores, complemented by tests such as D-dimer, cardiac markers (troponins, NT-proBNP), ECG, chest X-ray, CT pulmonary angiography (the test of choice), ventilation-perfusion scan, or echocardiography.
Treatment depends on the risk of early mortality. High risk: systemic fibrinolysis, or surgical embolectomy or thrombectomy if fibrinolysis is contraindicated; Intermediate risk: anticoagulation; in selected cases, catheter-directed fibrinolysis may be considered; Low risk: anticoagulation alone, with the possibility of outpatient management. In cases of subsegmental PE, treatment is individualized.
Anticoagulants used include heparins, direct oral anticoagulants (DOACs), or vitamin K antagonists, depending on the patient’s profile. The duration of treatment ranges from 3 months (for reversible causes) to indefinite in cases of persistent risk. Other supportive measures include oxygen therapy, hemodynamic support, and the selective use of inferior vena cava filters.