Marina Guarch Oncins, Nilsa Carmen Viejo Lezcano, David Navarrete Mainar, Raquel Brinquis Seco, Sheila Fernández Navarro, Paula Garcia Jordan
La salud mental en la infancia y la adolescencia constituye un componente esencial del desarrollo humano y requiere una mirada clínica integral que vaya más allá de la mera ausencia de patología o control sintomático. El sufrimiento psíquico en estas etapas se manifiesta de forma compleja y frecuentemente no verbalizada, lo que demanda una intervención psicológica especializada. Este abordaje debe considerar la singularidad del niño o adolescente, su entorno relacional y sus procesos evolutivos. La Psicología Clínica cumple un rol central en la detección temprana, la intervención, la prevención de la cronificación del malestar y la promoción del desarrollo subjetivo saludable. En este marco, se destaca la necesidad urgente de fortalecer los dispositivos públicos de atención en salud mental infanto-juvenil, promoviendo una atención multidisciplinar por parte de Psicología Clínica, Psiquiatría, Enfermería, Trabajo Social, entre otros, que incluya además el trabajo con las familias y el entorno educativo y social. Garantizar el acceso a intervenciones clínicas especializadas no solo es una cuestión ética, sino una inversión en salud pública y bienestar físico, psicológico y social a largo plazo.
Mental health in childhood and adolescence is an essential component of human development and requires a comprehensive clinical approach that goes beyond the mere absence of pathology or symptomatic control. Psychological suffering at these stages manifests itself in complex and often unspoken ways, demanding specialized psychological intervention. This approach must consider the uniqueness of the child or adolescent, their relational environment, and their developmental processes. Clinical Psychology plays a central role in early detection, intervention, prevention of chronic distress, and promotion of healthy subjective development. In this context, the urgent need to strengthen public mental health care for children and adolescents is highlighted, promoting multidisciplinary care by Clinical Psychology, Psychiatry, Nursing, Social Work, among others, which also includes work with families and the educational and social environment. Ensuring access to specialized clinical interventions is not only an ethical issue, but an investment in public health and long-term physical, psychological and social well-being.