Alberto Muñoz Vos, Andrea Soriano Barrera, Pablo de Fez Febré, Cristina Gargallo Martínez, Sara Plou Izquierdo, Carlos Antonio Utria Hernández
La osteomielitis es una infección ósea causada por microorganismos que llegan al hueso la mayoría de las veces por vía hematógena, siendo el Staphylococcus aureus el agente más frecuente. Generalmente, esta infección afecta una sola zona, con mayor frecuencia las metáfisis de huesos largos como el fémur, la tibia o el húmero. El dolor localizado y la disminución de la movilidad en la extremidad afectada son las manifestaciones clínicas más importantes. El diagnóstico de la osteomielitis se basa en una combinación de sospecha clínica, un examen físico exhaustivo, análisis de laboratorio y estudios de imagen1,4.
En cuanto al tratamiento, son fundamentales el drenaje de pus y curetaje junto con pauta de antibiótico intravenoso. Dado que Staphylococcus aureus es el agente etiológico predominante, el régimen terapéutico para todos los grupos de edad debe incorporar un agente antiestafilocócico como la cloxacilina o una cefalosporina de primera generación como la cefazolina. Si se identifica Staphylococcus aureus, las pruebas de sensibilidad son cruciales debido a la creciente prevalencia de cepas resistentes adquiridas en la comunidad. En los casos en que se sospeche Staphylococcus aureus meticilino resistente (MRSA), se debe añadir clindamicina. Para los neonatos, la posibilidad de infecciones por bacilos gramnegativos exige la inclusión de un antibiótico con la cobertura adecuada, por ejemplo, cloxacilina en conjunción con una cefalosporina de tercera generación2,3.
Osteomyelitis is a bone infection caused by microorganisms that reach the bone most of the time via hematogenous means, with Staphylococcus aureus being the most common agent. Generally, this infection affects a single area, most frequently the metaphyses of long bones such as the femur, tibia or humerus. Localized pain and decreased mobility in the affected limb are the most important clinical manifestations. The diagnosis of osteomyelitis is based on a combination of clinical suspicion, a thorough physical examination, laboratory tests and imaging studies.
Regarding treatment, drainage of pus and curettage along with an intravenous antibiotic regimen are essential. Because Staphylococcus aureus is the predominant etiologic agent, the therapeutic regimen for all age groups should incorporate an antistaphylococcal agent such as cloxacillin or a first-generation cephalosporin such as cefazolin. If Staphylococcus aureus is identified, susceptibility testing is crucial due to the increasing prevalence of community-acquired resistant strains. In cases where methicillin-resistant Staphylococcus aureus (MRSA) is suspected, clindamycin should be added. For neonates, the possibility of infections by gram-negative bacilli requires the inclusion of an antibiotic with adequate coverage, for example, cloxacillin in conjunction with a third-generation cephalosporin.