El trastorno límite de la personalidad (TLP) se asocia frecuentemente con conductas autolesivas impulsivas, entre las que se encuentra la ingesta voluntaria de cuerpos extraños. Presentamos el caso de una mujer de 28 años con TLP que acudió a urgencias tras ingerir una cuchilla extraída de un limpiador de vitrocerámica. A su llegada se encontraba estable y refirió molestias faríngeas. Las radiografías revelaron un objeto metálico en el tercio medio del esófago. Se realizó extracción endoscópica urgente bajo anestesia general e intubación orotraqueal, evidenciando el objeto clavado en la mucosa esofágica. La maniobra causó una laceración lineal con sospecha de perforación, por lo que se colocó una prótesis esofágica autoexpandible cubierta. La evolución fue favorable, con seguimiento psiquiátrico ambulatorio y retirada de la prótesis sin incidencias.
Este caso ilustra la necesidad de un enfoque multidisciplinar ante conductas autolesivas graves en pacientes con TLP, donde el riesgo médico se suma a una alta complejidad ética y psiquiátrica. La coordinación entre servicios médicos y el abordaje psicoterapéutico especializado son claves para la prevención de recurrencias y la mejora del pronóstico.
Borderline personality disorder (BPD) is frequently associated with impulsive self-harming behaviors, including intentional ingestion of foreign bodies. We report the case of a 28-year-old woman with a history of BPD who presented to the emergency department after ingesting a razor blade extracted from a stovetop cleaner. On arrival, she was hemodynamically stable and reported mild throat discomfort. Radiographs revealed a metallic foreign body lodged in the mid-esophagus. Urgent endoscopic removal was performed under general anesthesia and orotracheal intubation. The object was found embedded in the esophageal mucosa, and its extraction caused a linear mucosal tear with suspected perforation. A fully covered self-expandable esophageal stent was placed. The clinical course was favorable, with outpatient psychiatric follow-up and uneventful stent removal after four weeks.
This case highlights the need for a multidisciplinary approach in managing severe self-injurious behaviors in patients with BPD, where medical risk is compounded by ethical and psychiatric complexity. Effective coordination between medical specialties and specialized psychotherapeutic interventions is essential to prevent recurrence and improve outcomes.