Lluch Esparza de la Guía, Gemma Boloix Peiro, Miguel Oliver Serrano, Paula Francos Pascual, Jean Franco Míguez Moya, Delia Beatriz Pérez Torán
Se presenta el caso de un varón de 50 años con diagnóstico de episodio depresivo mayor y consumo activo de alcohol, en tratamiento con desvenlafaxina tras intolerancia a vortioxetina. Tras estabilización clínica y cese del consumo alcohólico, el paciente desarrolló hipertrigliceridemia severa (1200 mg/dL) tras aumento de la dosis a 100 mg diarios. La reducción y posterior suspensión de desvenlafaxina condujo a la normalización de triglicéridos sin deterioro clínico. Este caso subraya la importancia de monitorizar parámetros metabólicos en pacientes bajo IRSN, especialmente con factores de riesgo.
este caso demuestra que la retirada o reducción progresiva de la desvenlafaxina puede revertir la alteración metabólica sin comprometer la estabilidad del trastorno afectivo, lo que resalta la importancia de un manejo individualizado y multidisciplinar.
Hay que continuar investigando la relación entre IRSN y metabolismo lipídico, para entender mejor los mecanismos fisiopatológicos implicados y definir estrategias preventivas y terapéuticas que minimicen riesgos metabólicos en el tratamiento de la depresión. La sensibilización y formación de los profesionales sanitarios sobre estos posibles efectos adversos es clave para una práctica clínica segura y eficaz.
We present the case of a 50-year-old man diagnosed with a major depressive episode and active alcohol consumption, treated with desvenlafaxine after developing intolerance to vortioxetine. Following clinical stabilization and cessation of alcohol consumption, the patient developed severe hypertriglyceridemia (1200 mg/dL) after increasing the dose to 100 mg daily. The reduction and subsequent discontinuation of desvenlafaxine led to normalization of triglycerides without clinical deterioration. This case underscores the importance of monitoring metabolic parameters in patients receiving SNRIs, especially those with risk factors.
This case demonstrates that withdrawal or gradual reduction of desvenlafaxine can reverse the metabolic alteration without compromising the stability of the affective disorder, highlighting the importance of individualized and multidisciplinary management.
Further research is needed into the relationship between SNRIs and lipid metabolism to better understand the pathophysiological mechanisms involved and define preventive and therapeutic strategies that minimize metabolic risks in the treatment of depression. Raising awareness and training healthcare professionals about these potential adverse effects is key to safe and effective clinical practice.