Introducción: El manejo de heridas crónicas y agudas ha evolucionado con el desarrollo de apósitos modernos, cuestionando la práctica tradicional de curas diarias. Estas se consideraban esenciales para prevenir infecciones y supervisar la evolución de la herida, pero el espaciamiento de curas, cada 48 a 72 horas, ha emergido como una alternativa basada en la evidencia1,2.
Metodología: Se realizó una revisión bibliográfica narrativa, consultando bases de datos como PubMed, Scielo y Cochrane, con artículos publicados entre 2015 y 2024. Se seleccionaron estudios que analizaran la frecuencia de curas y su impacto clínico en población adulta3.
Resultados: Las curas espaciadas promueven un entorno húmedo y estable que favorece la cicatrización, reduce el dolor, mejora la calidad de vida del paciente y optimiza los recursos sanitarios. No se observan incrementos en las tasas de infección cuando se utilizan apósitos apropiados4,5.
Conclusiones: El espaciamiento de curas es una práctica segura, eficaz y centrada en el paciente, que debería integrarse en los protocolos de enfermería para el manejo de heridas1,5.
Introduction: The management of chronic and acute wounds has evolved with the development of modern dressings, challenging the traditional practice of daily wound care. Daily wound care was considered essential to prevent infections and monitor wound healing, but spacing out wound care to every 48 to 72 hours has emerged as an evidence-based alternative1,2.
Methodology: A narrative literature review was conducted, consulting databases such as PubMed, Scielo, and Cochrane, with articles published between 2015 and 2024. Studies analyzing the frequency of dressings and their clinical impact in the adult population were selected3.
Results: Spaced dressings promote a moist and stable environment that favors healing, reduces pain, improves the patient’s quality of life, and optimizes healthcare resources. No increases in infection rates are observed when appropriate dressings are used4,5.
Conclusions: Spacing out wound care is a safe, effective, and patient-centered practice that should be integrated into nursing protocols for wound management1,5.