El dolor crónico afecta a millones de personas a nivel mundial y constituye una de las principales causas de consulta médica, absentismo laboral y deterioro en la calidad de vida. En los países desarrollados, se estima que hasta un 20% de la población lo padece de forma persistente, presentando grandes desafíos terapéuticos. Tradicionalmente, su tratamiento ha estado centrado en el uso de antiinflamatorios no esteroideos, opioides y otros analgésicos convencionales. Sin embargo, la eficacia limitada a largo plazo, junto con el perfil de efectos adversos severos como dependencia o disfunción gastrointestinal, ha motivado la exploración de tratamientos alternativos.
Entre las alternativas emergentes se encuentra el cannabis medicinal, cuyas propiedades analgésicas, antiinflamatorias y ansiolíticas son atribuidas a la interacción de sus principales componentes activos, como el tetrahidrocannabinol y el cannabidiol, con el sistema endocannabinoide humano. Esta revisión en paraguas tiene como objetivo principal analizar la evidencia científica disponible sobre la eficacia y seguridad del cannabis en el manejo del dolor crónico, evaluando además su impacto en la calidad de vida de los pacientes.
Mediante una búsqueda exhaustiva en bases de datos biomédicas, se incluyeron diez revisiones sistemáticas y metaanálisis que abordaban diferentes tipos de dolor crónico, como el dolor neuropático, la fibromialgia y el dolor crónico no oncológico. Los resultados muestran una eficacia variable del cannabis según el tipo de dolor tratado, siendo el neuropático el que presenta mayores beneficios. En términos de seguridad, los efectos adversos más frecuentes fueron leves a moderados, destacando mareos, somnolencia y sequedad bucal.
Aunque los datos disponibles son prometedores, se concluye que la evidencia actual no es suficiente para recomendar el cannabis medicinal como tratamiento de primera línea. Se requieren más estudios clínicos controlados, con adecuada duración y homogeneidad metodológica, que permitan determinar su perfil de eficacia y seguridad a largo plazo.
Chronic pain affects a significant portion of the global population and is one of the leading causes of medical consultations, work absenteeism, and decreased quality of life. In developed countries, it is estimated that up to 20% of individuals suffer from persistent pain, which poses substantial therapeutic challenges. Traditional treatments such as non-steroidal anti-inflammatory drugs (NSAIDs), opioids, and other conventional analgesics often present limited long-term efficacy and are associated with severe adverse effects like dependence and gastrointestinal dysfunction, prompting interest in alternative options.
Among emerging therapies, medical cannabis has gained attention due to its analgesic, anti-inflammatory, and anxiolytic properties, which are largely mediated through the interaction of its key active compounds—tetrahydrocannabinol (THC) and cannabidiol (CBD)—with the endocannabinoid system. This umbrella review aims to synthesize the current scientific evidence regarding the effectiveness and safety of cannabis for managing chronic pain, including its potential to improve patients’ quality of life.
A comprehensive search across biomedical databases yielded ten systematic reviews and meta-analyses focusing on various types of chronic pain, including neuropathic pain, fibromyalgia, and non-cancer chronic pain. Results indicate variable efficacy depending on the pain type, with neuropathic pain showing the most favorable outcomes. Adverse effects were generally mild to moderate, including dizziness, drowsiness, and dry mouth.
Although findings are promising, the current evidence is insufficient to support medical cannabis as a first-line therapy. Further high-quality clinical trials are needed to determine its long-term efficacy and safety profile.