Paula Nasarre Grasa, Natalia Sierra Arcos, Alba Millán Elvira, Marcos Mené Gálvez, Noelia Núñez Descalzo, María Merino Maestro
El consumo de cannabis ha aumentado notablemente en las últimas décadas, especialmente entre adolescentes y adultos jóvenes. La patología dual, es decir, la coexistencia de un trastorno por uso de sustancias y otro trastorno mental, es una condición frecuente en consumidores de cannabis. Diversos estudios evidencian que esta sustancia puede actuar como desencadenante de episodios psicóticos, trastornos afectivos, ansiedad y síntomas disociativos en personas vulnerables. El sistema endocannabinoide, sobre el que actúa el cannabis, regula funciones emocionales y cognitivas, por lo que su alteración puede favorecer la aparición de trastornos mentales, especialmente en usuarios precoces y frecuentes.
El consumo prolongado de cannabis se asocia con deterioro cognitivo, ideación paranoide, alucinaciones y ansiedad, incrementando el riesgo en individuos con antecedentes familiares de enfermedades mentales o factores psicosociales adversos. Los pacientes con patología dual presentan dificultades académicas, laborales y sociales, mayor riesgo suicida y elevada tasa de hospitalización psiquiátrica.
Desde la perspectiva enfermera, es esencial detectar precozmente los signos de alarma, aplicar herramientas de valoración y establecer intervenciones individualizadas. La educación para la salud, el acompañamiento terapéutico, la entrevista motivacional y la psicoeducación son recursos clave. Además, la atención multidisciplinar e integrada es un punto fundamental para evitar la fragmentación asistencial y promover la adherencia terapéutica y reinserción social.
Cannabis use has increased significantly in recent decades, particularly among adolescents and young adults. Dual diagnosis, the coexistence of a substance use disorder and another mental health disorder, is a frequent condition among cannabis users. Various studies have shown that this substance can act as a trigger for psychotic episodes, affective disorders, anxiety, and dissociative symptoms in vulnerable individuals. The endocannabinoid system, on which cannabis acts, regulates emotional and cognitive functions; its alteration may contribute to the onset of mental disorders, especially in early and frequent users.
Prolonged cannabis use is associated with cognitive impairment, paranoid ideation, hallucinations, and anxiety, increasing the risk in individuals with a family history of mental illness or adverse psychosocial factors. Patients with dual diagnosis often present with academic, occupational, and social difficulties, as well as a higher risk of suicide and elevated rates of psychiatric hospitalization.
From the nursing perspective, it is essential to detect early warning signs, apply risk assessment tools, and implement individualized interventions. Health education, therapeutic support, motivational interviewing, and psychoeducation are key resources. Additionally, multidisciplinary and integrated care is crucial to avoid fragmented healthcare and to promote treatment adherence and social reintegration.