La educación para la salud en la infancia es una estrategia clave para promover hábitos saludables que perduren en la edad adulta. Este artículo revisa evidencia científica reciente sobre el uso del juego como recurso pedagógico en la enseñanza de la salud, abordando tanto el juego clásico (simbólico, de rol y activo) como las tecnologías digitales interactivas. Diversos estudios demuestran que estas metodologías lúdicas favorecen la interiorización de conocimientos en salud emocional, alimentaria y de primeros auxilios, incrementando la motivación infantil y la retención de contenidos. No obstante, se advierte sobre los riesgos asociados a un uso excesivo o descontrolado de herramientas digitales, como el sedentarismo o la disminución de la interacción social. Se concluye que un enfoque equilibrado y supervisado del juego, adaptado al desarrollo infantil, potencia significativamente los resultados de la educación sanitaria.
Health education in childhood is a key strategy to promote lifelong healthy habits. This article reviews recent scientific evidence on the use of play as a pedagogical tool for teaching health concepts, addressing both traditional forms of play (symbolic, role-playing, and active games) and digital interactive technologies. Multiple studies demonstrate that playful methodologies enhance children’s understanding of topics such as emotional regulation, nutrition, and first aid, increasing motivation and knowledge retention. However, the risks of unregulated digital exposure, such as sedentary behavior and reduced face-to-face interaction, are also highlighted. The conclusion emphasizes that a balanced, supervised approach to play, tailored to child development stages, can significantly strengthen the outcomes of health education.