El trastorno depresivo mayor (TDM) es una enfermedad compleja y heterogénea con una etiopatogenia basada en múltiples factores que pueden actuar a diferentes niveles psicológico, biológico, genético y social1. Está enfermedad se caracteriza por la presencia de un estado de ánimo deprimido, una notable disminución del interés o de placer en la mayoría de las actividades, así como una notable disminución de la energía o fatiga persistente. Según el número y la intensidad de los síntomas presentes, un episodio depresivo puede clasificarse cómo leve, moderado o grave2.
El TDM presenta una prevalencia a lo largo de la vida que oscila entre el 15% y el 20%. Se asocia con un alto índice de morbilidad e incapacidad, así como con una reducción de la esperanza de vida estimada entre 7 a 10 años, además de un riesgo significativamente elevado de mortalidad por suicidio3. El curso del TDM presenta una tendencia a la recurrencia y a la cronicidad. La mayoría de los pacientes muestran un patrón de recaídas y recurrencias relativamente fijo y cerca de un 30% de ellos presentan un patrón evolutivo de persistencia sintomática y, por lo tanto, de cronicidad3.
Major Depressive Disorder (MDD) is a complex and heterogeneous condition with an etiopathogenesis involving multiple factors operating at psychological, biological, genetic, and social levels1. It is characterized by a persistently low mood, a marked reduction in interest or pleasure in most activities, and a significant decrease in energy or persistent fatigue. Depending on the number and severity of symptoms, a depressive episode may be classified as mild, moderate, or severe2.
MDD has a lifetime prevalence estimated between 15% and 20%. It is associated with high rates of morbidity and disability, as well as a reduction in life expectancy ranging from 7 to 10 years. Furthermore, it carries a significantly increased risk of suicide-related mortality3. The clinical course of MDD is often marked by recurrence and chronicity. Most patients exhibit a relatively consistent pattern of relapse and recurrence, and approximately 30% develop a chronic course characterized by persistent symptoms3.