Jircik K, De Souza Lima J, Matheus de Oliveira Jaime, Silva R, Junior J, Matsudo J
Objetivo: El objetivo de este estudio fue comparar el nivel de actividad física (NAF) de ni-ños y adolescentes según el estadio de maduración sexual (EMS), mediante instrumentos subjetivos y objetivos. Participaron 428 escolares (8–17 años) del Proyecto Mixto-Longitudinal de Ilhabela. El EMS se evaluó por autoevaluación y el NAF mediante cuestio-narios (IPAQ, YRBS) y acelerometría. Se clasificó la actividad física en moderada (AFM), vigorosa (AFV) y moderada a vigorosa (AFMV), comparando con la recomendación de 300 min/semana. Se aplicaron pruebas no paramétricas y análisis descriptivo. Los resultados mostraron mayor NAF en varones, predominio de AFM en las fases pre y pospuberal, y me-nor cumplimiento de la recomendación en niñas, especialmente en la pubertad. Conclusión: la actividad física varía según el sexo y la maduración biológica, siendo la pubertad un punto crítico de descenso en niñas. Los hallazgos refuerzan la necesidad de estrategias equitativas y adaptadas al desarrollo para fomentar estilos de vida activos.
Objective: The aim of this study was to compare the physical activity level (PAL) of children and adolescents according to sexual maturation stage (SMS), using both subjective and objective methods. A total of 428 students (aged 8–17) from the Mixed-Longitudinal Project of Ilhabela participated. SMS was assessed through self-evaluation, and PAL was measured using questionnaires (IPAQ, YRBS) and accelerometry. Physical activity was classified as moderate (MPA), vigorous (VPA), or moderate-to-vigorous (MVPA),and compared against the 300 min/week recommendation. Nonparametric tests and descriptive analysis were applied. Results showed higher PAL in boys, a predominance of MPA in pre-and postpubertal stages, and lower compliance with recommendations among girls, especially during puberty. Conclusion: Physical activity varies by sex and biological maturation, with puberty being a critical point of decline, particularly in girls. Findings reinforce the need for developmentally appropriate and gender-sensitive strategies to promote active lifestyles.