Saray Quirós Baeza, Esther Roura Galán
Las pacientes con tratamiento anticoagulante, en especial los tratados con anti-vitaminas K como el acenocumarol, necesitan un seguimiento riguroso para obtener la máxima efectividad del tratamiento y prevenir las posibles complicaciones trombóticas o hemorrágicas. En el presente estudio los elementos claves que se evaluaron en relación con el manejo de estos pacientes fueron: nivel de conocimiento sobre el tratamiento, nivel de anticoagulación, calidad de vida y adherencia terapéutica. Se seleccionaron 31 pacientes, entre ellos 8 seguían la modalidad de autocontrol. Entre los participantes se encontraron que el 67,7% eran mujeres y la edad media fue de 61 años (DE: 11). La media del TRT fue del 71,57 % (DE: 18,97). Mediante la escala DECA-MIRT se evaluó la adherencia al tratamiento con una puntuación media de 40,23 (DE: 6,56) sobre 50. Respecto al conocimiento del tratamiento, se demostró una media de 14 puntos sobre 20 (DE: 2,08). Por último, la encuesta SF-12, que mide la calidad de vida relacionada con la salud, arrojó una puntuación media de 32,97 puntos sobre 63 (DE: 6,28). Esta escala se ajustó a 100 puntos como valor máximo, traduciéndose en una puntuación de 52.33 puntos. Los resultados mostraron un control adecuado y una buena adherencia en general. No obstante, se plantean áreas de mejora en adherencia, educación sanitaria y percepción de calidad de vida. Debido a nuestra muestra tan limitada, se propone ampliar futuros estudios. Por último, queremos presentar como fundamental el papel de la enfermera para llevar a cabo estrategias de autocuidado, mantener motivado al paciente y reforzar la información para ayudar a mantener una mejor adherencia.
Patients ongoing anticoagulant therapy, especially those treated with anti-vitamin K such as acenocoumarol, require close monitoring to both maximise the effectiveness of treatment and prevent possible thrombotic or haemorrhagic complications. In the present study, the key elements that were evaluated in relation to the management of these patients were: level of knowledge about treatment, anti coagulation level, quality of life and adherence to treatment. Thirty-one patients were selected, of whom eight were self-managed. Among the participants, 67.7% were women and the mean age was 61 years (SD: 11). The mean TRT was 71.57 % (SD: 18.97). Adherence to treatment was assessed using the DECA-MIRT scale with a mean score of 40.23 (SD: 6.56) out of 50. Regarding knowledge of treatment, a mean score of 14 out of 20 (SD: 2.08) was demonstrated. Finally, the SF-12 survey, which measures health-related quality of life, showed a mean score of 32.97 points out of 63 (SD: 6.28). This scale was adjusted to 100 points as a maximum value, resulting in a score of 52.33 points. The results showed an adequate control and good adherence in general. However, there are areas for improvement in adherence, health education and perception of quality of life. Due to our very limited sample, we propose to expand future studies. Finally, we would like to emphasize the nurse’s role in the implementation of self-care strategies, keeping the patient motivated and reinforcing information to help maintain better adherence.