La reanimación cardiopulmonar (RCP) constituye una acción esencial en situaciones de paro cardíaco extrahospitalario, que necesita una respuesta rápida para la supervivencia. En España, se estima una incidencia anual de aproximadamente 50,000 casos, con tasas de supervivencia todavía por debajo del 10%1. Ante esta situación, los avances tecnológicos y la educación pública ciudadana son esenciales para obtener mejores resultados de supervivencia.
En este artículo describimos una revisión actualizada de las iniciativas más innovadoras en RCP, incluyendo los desfibriladores automáticos externos (DEA) de nueva generación2, aplicaciones móviles6, simuladores digitales, y tecnologías emergentes como la realidad virtual y la inteligencia artificial aplicadas a la formación y respuesta ante emergencias4 8. Asimismo, se describen los principales retos en España, como la necesidad de integrar la enseñanza de RCP en el ámbito educativo, la regulación para la instalación de DEA en espacios públicos3 y la implementación de herramientas digitales de emergencia7. Los resultados indican que la combinación de tecnología accesible, políticas públicas adecuadas y la educación temprana puede transformar significativamente la atención prehospitalaria, reduciendo la mortalidad asociada al paro cardíaco.
Cardiopulmonary resuscitation (CPR) is a critical intervention in cases of out-of-hospital cardiac arrest, where immediate action significantly increases survival chances. In Spain, around 30,000 such events occur annually, with survival rates remaining below 10%. This article reviews recent advancements that enhance the effectiveness and accessibility of CPR. Key innovations include the widespread availability of automated external defibrillators (AEDs), intelligent guidance systems, mobile emergency applications, and the incorporation of digital simulators, virtual reality, and artificial intelligence in training programs. Emphasis is placed on the role of public involvement, particularly through early education, legislative measures promoting AED deployment in public spaces, and digital tools that support bystander intervention. The integration of these technologies and strategies reflects a paradigm shift towards more proactive and technologically supported emergency care. Findings suggest that improving CPR outcomes requires a multidisciplinary approach that combines innovation, education, and public health policy. The article advocates for stronger institutional efforts to ensure that more individuals are prepared to respond effectively to cardiac emergencies, thereby improving prehospital care and reducing mortality.