Esther Arilla Peralta, Winnie Adu Akorli, Laura Raya Hidalgo, Sara Belén Llavori Pirla, Pablo Nogués Rosel, Julia García Sánchez
La obesidad infantil constituye uno de los desafíos más urgentes de salud pública a nivel mundial, con una prevalencia creciente que amenaza el bienestar de las futuras generaciones. Este artículo revisa la evidencia científica reciente sobre estrategias de prevención de la obesidad infantil desde el ámbito de la enfermería, haciendo especial hincapié en el contexto escolar.
A través de una revisión bibliográfica de fuentes nacionales e internacionales, se identifican factores de riesgo relacionados con la alimentación inadecuada, el sedentarismo, la falta de sueño y las desigualdades sociales.
Se destaca el rol estratégico de la enfermera escolar como promotora de salud y agente transformador capaz de liderar intervenciones multicomponente, que incluyan educación nutricional, promoción del ejercicio físico, regulación emocional y participación familiar. Además, se analizan programas comunitarios como PERSEO, y se revisan modelos efectivos basados en el trabajo interdisciplinar.
Los resultados indican que las intervenciones son más eficaces cuando se inician a edades tempranas, se mantienen en el tiempo, y están adaptadas al entorno sociocultural del alumnado. Asimismo, la educación para la salud, si es constante y sostenida, permite generar hábitos saludables perdurables.
Se concluye que la enfermería escolar desempeña un papel clave en la prevención de la obesidad infantil, y que su integración plena en los centros educativos, con recursos suficientes y formación específica, es fundamental para afrontar esta epidemia silenciosa.
Childhood obesity is one of the most pressing public health challenges worldwide, with increasing prevalence threatening the well-being of future generations. This article reviews recent scientific evidence on strategies for preventing childhood obesity from the field of nursing, with a particular focus on the school setting. Through a narrative review of national and international sources, risk factors related to poor diet, sedentary lifestyle, lack of sleep, and social inequalities are identified.
The strategic role of the school nurse is highlighted as a health promoter and transformative agent capable of leading multicomponent interventions, including nutritional education, promotion of physical activity, emotional regulation, and family involvement. Furthermore, community programs such as PERSEO are analyzed, and effective models based on interdisciplinary work are reviewed.
The results indicate that interventions are more effective when initiated at early ages, sustained over time, and adapted to the students’ sociocultural environment. Likewise, health education, when constant and continuous, contributes to the development of long-lasting healthy habits.
It is concluded that school nursing plays a key role in the prevention of childhood obesity, and that its full integration into educational centers—with adequate resources and specific training—is essential to address this silent epidemic.