Ana Becerril Marín, Cristina Biarge Alcubierre, Claudia Carmona Álvarez, Vanessa Lafontana Gracia, Cristina Mateo Almudévar, Nerea Moreno Apellaniz
Este estudio presenta el caso clínico de una paciente de 62 años con enfermedad renal crónica (ERC) en estadio avanzado, en tratamiento con hemodiálisis, y múltiples comorbilidades asociadas, incluyendo diabetes mellitus tipo 2, anemia, hipercolesterolemia, hiperparatiroidismo secundario, deficiencia de vitamina D y dolor neuropático. El objetivo principal fue evaluar el impacto de la ERC y la terapia sustitutiva renal en la calidad de vida de la paciente.
Se realizó una anamnesis detallada y una valoración clínica exhaustiva basada en el modelo de las 14 necesidades de Virginia Henderson, lo que permitió identificar alteraciones en las áreas de eliminación y sueño/reposo, formulándose diagnósticos enfermeros de insomnio, estreñimiento y dolor crónico.
El plan de cuidados priorizó intervenciones no farmacológicas, enfatizando la educación sanitaria, la promoción del autocuidado y la mejora del bienestar. Se implementaron estrategias como el establecimiento de una rutina de sueño adecuada, la promoción de la actividad física, la prevención del estreñimiento mediante detección temprana y educación sobre efectos secundarios de la medicación, así como técnicas de distracción para el manejo del dolor crónico. El tratamiento farmacológico se consideró como opción secundaria en caso de ausencia de mejoría.
Los resultados sugieren que la ERC avanzada afecta significativamente la calidad de vida debido a síntomas persistentes como dolor, insomnio y estreñimiento. El enfoque individualizado basado en el modelo de Virginia Henderson facilitó la identificación precisa de necesidades y el diseño de un plan de cuidados centrado en la persona. Las intervenciones no farmacológicas demostraron eficacia, y la colaboración activa de la paciente junto con el apoyo familiar favorecieron la adherencia al tratamiento y una evolución clínica favorable. Se resalta la importancia del seguimiento continuo para la adecuación de las intervenciones y el mantenimiento de la calidad de vida.
This study presents the clinical case of a 62-year-old female patient with advanced chronic kidney disease (CKD) undergoing hemodialysis and multiple associated comorbidities, including type 2 diabetes mellitus, anemia, hypercholesterolemia, secondary hyperparathyroidism, vitamin D deficiency, and neuropathic pain. The primary objective was to assess the impact of CKD and renal replacement therapy on the patient’s quality of life.
A detailed anamnesis and comprehensive clinical assessment based on Virginia Henderson’s 14 basic needs model were conducted, identifying impairments in elimination and sleep/rest areas, leading to nursing diagnoses of insomnia, constipation, and chronic pain.
The care plan prioritized non-pharmacological interventions, emphasizing health education, promotion of self-care, and wellbeing enhancement. Implemented strategies included establishing an appropriate sleep routine, encouraging physical activity, preventing constipation through early detection and education on dialysis medication side effects, and distraction techniques for chronic pain management. Pharmacological treatment was considered a secondary option if no improvement was observed.
Results suggest that advanced CKD significantly affects quality of life through persistent symptoms such as pain, insomnia, and constipation. The individualized approach based on Henderson’s model facilitated precise identification of altered needs and the design of a patient-centered care plan. Non-pharmacological interventions proved effective, and the patient’s active collaboration alongside family support enhanced adherence and clinical outcomes. Continuous follow-up is highlighted as essential for adjusting interventions and maintaining quality of life.