Son múltiples los estudios que demuestran la eficacia del ejercicio físico en la prevención y tratamiento de la osteoporosis; no sólo por el aumento de la masa ósea, sino por la mejora de la estabilidad y coordinación de los pacientes reduciéndose así el riesgo de caídas.
En este artículo pretendemos aclarar algunos conceptos basándonos en la bibliografía revisada sobre el tipo, intensidad y duración del ejercicio para así optimizar los resultados beneficiosos que con él podemos obtener.