El síndrome de dolor patelofemoral (SFP) es una causa frecuente de dolor anterior de rodilla, especialmente en personas jóvenes y activas, con una incidencia aproximada del 22,7%. Se caracteriza por molestias difusas en la zona anterior de la rodilla, que aumentan con actividades como correr, subir escaleras o permanecer sentado por tiempos prolongados. Su origen es multifactorial y no suele implicar daño estructural, sino alteraciones en la alineación o el movimiento rotuliano sobre la tróclea femoral. Factores como el sobreuso, desequilibrio muscular, mala alineación, traumatismos y elementos extrínsecos (como el calzado o el terreno) influyen en su aparición.
El diagnóstico se basa en una historia clínica detallada y exploración física, complementadas con pruebas específicas como el signo de Rabot o el test de Zohlen. Las pruebas de imagen suelen reservarse para casos persistentes o cuando se sospechan otras patologías.
El tratamiento es mayoritariamente conservador, dividido en una fase aguda —centrada en el control del dolor y la reducción de la sobrecarga articular— y una fase de recuperación, cuyo eje principal es el ejercicio terapéutico personalizado. Este incluye fortalecimiento del cuádriceps (especialmente el vasto medial oblicuo) y musculatura de la cadera, estiramientos, y ejercicios de control postural. También puede utilizarse vendaje rotuliano como soporte temporal. La educación del paciente es clave para evitar el miedo al movimiento y promover la adherencia terapéutica. La cirugía solo se considera en casos refractarios, tras al menos 18 a 24 meses de tratamiento conservador.
Patellofemoral pain syndrome (PFPS) is a common cause of anterior knee pain, particularly in young and physically active individuals, with an estimated incidence of 22.7%. It is characterized by diffuse discomfort in the front of the knee, which worsens with activities such as running, climbing stairs, or prolonged sitting. Its origin is multifactorial and typically does not involve structural damage but rather alterations in patellar alignment or movement over the femoral trochlea. Contributing factors include overuse, muscular imbalances, poor alignment, trauma, and extrinsic elements such as footwear or training surfaces.
Diagnosis relies primarily on a thorough clinical history and physical examination, supported by specific tests such as Rabot’s sign or the Zohlen test. Imaging studies are usually reserved for persistent cases or when other conditions are suspected.
Treatment is mostly conservative and divided into two phases: the acute phase—focused on pain control and reducing joint overload—and the recovery phase, which centers on individualized therapeutic exercise. This includes strengthening the quadriceps (especially the vastus medialis oblique) and hip muscles, stretching, and postural control exercises. Patellar taping may be used as a temporary aid to relieve pain during activity. Patient education plays a key role in reducing fear of movement and encouraging adherence to therapy. Surgery is only considered as a last resort in refractory cases after at least 18 to 24 months of adequate conservative management.