María Calejero Martínez, Cristina Antón Gutiérrez, Jorge Fle Usón, Alba García Varona, Manuel Piazuelo Guíu, Jaime Sahún Calavia
El trauma perineal durante el parto, incluye cualquier lesión en el área entre la vagina y el ano, como desgarros espontáneos o episiotomías. Aunque la episiotomía busca facilitar el parto y prevenir lesiones graves, estudios como los de Cochrane indican que su uso rutinario no aporta beneficios significativos. Los desgarros perineales se clasifican en grados del 1 al 4, siendo los grados 3 y 4 los más severos. Factores como la edad materna, el uso de instrumental o anestesia epidural influyen en el riesgo de lesiones. Estas pueden causar dolor, sangrado e infecciones, y a largo plazo, disfunciones de suelo pélvico e incontinencia.
El masaje perineal, aplicado prenatalmente o durante el parto, ha demostrado reducir la incidencia de episiotomías y desgarros severos, especialmente en mujeres primíparas. Su uso prenatal entre las semanas 32-34 mejora la elasticidad del periné, mientras que durante el parto puede disminuir el dolor, la hemorragia y el tiempo expulsivo. Aunque no se han encontrado beneficios directos para el recién nacido, tampoco se han reportado efectos adversos. Se considera una técnica sencilla, económica y efectiva, por lo que se sugiere su inclusión en la preparación prenatal y atención obstétrica, aunque se necesitan más estudios para validar su efectividad a largo plazo.
Perineal trauma during birth includes any injury to the area between the vagina and the anus, such as spontaneous tears or episiotomies. Although episiotomy is intended to facilitate delivery and prevent severe injuries, studies like those from Cochrane indicate that routine use provides no significant benefit. Perineal tears are classified from grade 1 to 4, with grades 3 and 4 being the most severe. Risk factors include maternal age, use of instruments, and epidural anesthesia. These injuries can lead to bleeding, pain, infection, and, in the long term, pelvic floor dysfunction and incontinence.
Perineal massage, whether applied prenatally or during labor, has shown to reduce the incidence of episiotomies and severe tears, especially among first-time mothers. Prenatal massage, recommended from weeks 32–34, improves perineal elasticity, while intrapartum massage can decrease pain, hemorrhage, and the duration of the pushing stage. While no direct neonatal benefits have been observed, no adverse effects have been reported either. It is considered a simple, low-cost, and effective technique, and its inclusion in childbirth preparation and obstetric care is encouraged. However, further high-quality research is needed to standardize its use and assess long-term outcomes.