Jiacan Wu, Yuan Yang, Xuanrui Lin, Guanghong Tao, Xiaoqin Li, Hua Xiao
Antecedentes: la relación entre el contenido de grasa de la leche y las enfermedades cardiovasculares (ECV) sigue siendo controvertida. Esta investigación tuvo como objetivo examinar la relación entre la leche entera (3,5 % de grasa), la leche reducida en grasa (2 % de grasa), la leche semidescremada (1 % de grasa) y la leche desnatada (< 0,5 % de grasa) y diversas ECV.
Métodos: este análisis transversal se basó en datos recopilados de la Encuesta Nacional de Examen de Salud y Nutrición (NHANES) 2003-2018, en la que participaron 18.282 personas (9017 hombres y 9265 mujeres). Los participantes se organizaron en cuatro grupos según el tipo de leche consumida, según lo indicado en el Cuestionario de Comportamiento Dietético y Nutricional. La enfermedad coronaria (EC), la insuficiencia cardíaca (IC) y el accidente cerebrovascular se evaluaron mediante cuestionarios estándar. Se utilizaron modelos de regresión logística ponderada con ajuste multivariable para evaluar la asociación entre los diferentes niveles de grasa láctea y la ECV, ajustando diversas covariables, incluyendo datos dietéticos de dos recordatorios dietéticos de 24 horas. Además, se realizaron análisis de interacción, de subgrupos y de sensibilidad para evaluar la modificación del efecto y la robustez de los resultados de las pruebas.
Resultados: tras ajustar por factores de confusión, el consumo de leche entera se relacionó con una menor prevalencia de EC (odds ratio [OR] = 0,582; intervalo de confianza [IC] del 95 % = 0,418-0,810; p = 0,002) en comparación con la leche desnatada. Además, el consumo de leche entera no se asoció con la insuficiencia cardíaca (OR = 1,518; IC del 95 % = 0,939-2,455; p = 0,09). Sin embargo, se asoció con una mayor prevalencia de ictus (OR = 1,586; IC del 95 % = 1,023-2,457; p = 0,039). Los análisis de subgrupos y de sensibilidad confirmaron la reproducibilidad de nuestros hallazgos.
Conclusiones: nuestros resultados sugieren que el consumo de leche entera podría estar relacionado con una reducción de la enfermedad coronaria, pero con una mayor prevalencia de ictus, en comparación con la leche desnatada
Background: the relationship between milk fat content and cardiovascular disease (CVD) remains controversial. This research aimed to examine the relationship between whole (3.5 % fat), reduced-fat (2 % fat), low-fat (1 % fat), and skimmed milk (< 0.5 % fat) and various CVDs.
Methods: this cross-sectional analysis was based on data gathered from the 2003–2018 National Health and Nutrition Examination Survey (NHANES), which enrolled 18,282 participants (9,017 men and 9,265 women). Participants were organized into four groups based on the type of milk consumed, as reported in the Diet Behavior and Nutrition Questionnaire. Coronary heart disease (CHD), heart failure (HF), and stroke were assessed via standard questionnaires. Weighted logistic regression models with multivariable adjustment were used to assess the association between varying levels of milk fat content and CVD, adjusting for a range of covariates, including dietary data from two 24-hour dietary recalls.
Additionally, interaction, subgroup, and sensitivity analyses were conducted to assess effect modifi cation and test result robustness.
Results: after adjusting for confounders, the consumption of whole milk was linked to a reduced prevalence of CHD (odds ratio [OR] = 0.582, 95 % confi dence interval [CI] = 0.418-0.810, p = 0.002) than skimmed milk. Furthermore, whole milk consumption was not associated with HF (OR = 1.518, 95 % CI = 0.939-2.455, p = 0.09); however, it was associated with an increased prevalence of stroke (OR = 1.586, 95 % CI = 1.023-2.457, p = 0.039). Subgroup and sensitivity analyses confi rmed the reproducibility of our fi ndings.
Conclusions: our results suggest that consuming whole milk may be linked to reduced CHD but elevated stroke prevalence compared to skimmed milk