Geraldin Ortiz Sánchez, María Soledad Meza
La tiroiditis de Hashimoto es la principal causa de hipotiroidismo adquirido en regiones con adecuado consumo de yodo y representa un modelo clásico de autoinmunidad órgano-específica. Se caracteriza por la presencia de autoanticuerpos antitiroideos, infiltrado linfocitario progresivo y destrucción del parénquima tiroideo, lo que conduce al desarrollo de hipotiroidismo clínico si no se identifica y trata de forma oportuna. Se presenta el caso de una mujer de 29 años, previamente sana, con antecedentes familiares de enfermedad autoinmune, que consultó por fatiga persistente, aumento de peso, plenitud cervical y síntomas inespecíficos como estreñimiento, piel seca y caída del cabello. Al examen físico se documentó bocio difuso, piel fría y bradicardia. Los estudios revelaron TSH elevada, T4 libre disminuida y anticuerpos antitiroideos positivos. La ecografía tiroidea mostró glándula aumentada, hipoecoica y heterogénea, mientras que la punción aspirativa confirmó hallazgos compatibles con tiroiditis de Hashimoto. Se inició tratamiento con levotiroxina, logrando mejoría clínica y normalización bioquímica tras 12 semanas. Este caso resalta la importancia de mantener un alto índice de sospecha clínica frente a síntomas inespecíficos en mujeres jóvenes, especialmente con antecedentes familiares de autoinmunidad. El diagnóstico precoz y la reposición hormonal permiten prevenir complicaciones metabólicas, cardiovasculares y reproductivas, favoreciendo la recuperación funcional y la calidad de vida