P. Molina López-Nava
Si bien es cierto que el dolor no se puede medir de forma directa pues es algo subjetivo, en la práctica clínica, se emplean distintas escalas de evaluación, en un intento de establecer datos comparativos y con menor carga subjetiva.
En este estudio se pretende mostrar la relación entre los niveles plasmáticos de beta-endorginas (B-end) y la intensidad del dolor referida por los pacientes, tras la aplicación de diferentes terapias analgésicas como: dexketoprofeno trometamol, láser de Helio-Neón y campos magnéticos de baja frecuencia.
Observando una mejoría subjetiva del dolor y un aumento en la concentración de B-end, en los pacientes tratados con láser y magnéticas, pero no en los tratados con AINES.