Antonio José Aguilar Martínez, José Zafra Villar, Rafael Andrés Osuna González, Nicolás Prados Olleta
Las lesiones por arma de fuego abarcan un importante gasto y suponen una alta morbilidad. La prevalencia de lesiones por arma de fuego es baja en nuestro medio, siendo más frecuentes en otras zonas del mundo. Aproximadamente dos tercios de las lesiones que se atienden se localizan en las extremidades, y solamente un 3 % afectarán al pie. Existe un alto riesgo de complicaciones asociadas, que en un porcentaje considerable finaliza con la amputación del miembro.Presentamos el caso de un paciente de 47 años que sufrió una fractura abierta del pie tras dispararse con una escopeta de caza. El paciente acudió al servicio de urgencias presentando fractura estallido del primer metatarsiano, fractura subcapital del segundo metatarsiano, sección de la arteria pedia y del nervio peroneo superficial, además de sección de los músculos abductor y extensor del hallux.Con este artículo pretendemos exponer la importancia de una actuación sistemática. Debemos comenzar valorando la viabilidad del miembro, una vez consideremos que es viable, una exploración neurovascular exhaustiva junto con limpieza, desbridamiento y estabilización provisional. Seguido de una cobertura y osteosíntesis definitiva en un segundo tiempo cuando se pueda asegurar la ausencia de infección.