Bartolomé Sánchez, Hassel Jiménez
La incorporación de herramientas de inteligencia artificial (IA) en los procesos de escritura y publicación científica representa un cambio paradigmático que está transformando la forma en que los investigadores generan y comunican conocimiento. Este artículo analiza el impacto de la IA generativa en la investigación y la labor editorial, explorando tanto sus beneficios como sus desafíos éticos. Entre los beneficios destacan la agilización de búsquedas bibliográficas, la optimización de la redacción multilenguaje y la liberación de tiempo para que los investigadores y editores se concentren en el juicio crítico y la creatividad. No obstante, surgen riesgos significativos, como el AIgiarism y la amplificación de sesgos, que requieren vigilancia y supervisión humana constante. Se enfatiza la necesidad de políticas claras, formación ética y metodológica, y un uso consciente de la IA que ayude, en lugar de reemplazar, la voz científica humana. Este trabajo concluye que, cuando se integra responsablemente, la “pluma digital” puede ser una aliada poderosa, acelerando la ciencia sin comprometer la integridad ni la pasión que caracterizan a la investigación.