La transición de estudiante de Medicina a Médico Residente constituye desde siempre una etapa especial del entrenamiento en Medicina, son tiempos de administración de las ansiedades propias de verse de pronto como Médico, con la responsabilidad por su proceso de aprendizaje personal, el manejo de las relaciones profesionales con todo el equipo de trabajo, y el crecimiento en el objetivo y fin principal del Médico; el cuidado y la comunicación con el paciente y su entorno familiar. De todo ello deriva la recurrente pregunta; ¿Se está preparado para ello al acceder a la residencia médica y, ¿Quién o quiénes son de ayuda o soporte en dicha etapa?