, Jesús González Moreno
Resumen El envejecimiento de la población plantea un desafío para la salud pública, donde la soledad emerge como un factor relevante, con un impacto significativo en la salud física, mental y social de los adultos mayores. La soledad se asocia con depresión, deterioro cognitivo, enfermedades crónicas y mayor mortalidad, afectando la toma de decisiones clínicas y la adherencia a los tratamientos. A pesar de su relevancia, los programas de formación en ciencias de la salud, especialmente en medicina y enfermería, no abordan adecuadamente este problema, generando una brecha en la formación de los profesionales en salud. Es esencial que estos adquieran competencias para detectar y abordar la soledad, incluyendo empatía, toma de decisiones éticas y comunicación efectiva con pacientes mayores. Sin embargo, la formación actual a los profesionales en salud prioriza aspectos técnicos, sin integrar factores emocionales y sociales que afectan el bienestar del paciente. Se propone una estrategia formativa que incorpore la soledad como determinante social de la salud en los currículos sanitarios, mediante talleres sobre comunicación con adultos mayores, simulaciones clínicas y un enfoque interdisciplinario que incluya trabajo social, psicología y medicina. Este enfoque favorecería una sensibilización de los profesionales en formación para mejorar la calidad de vida y el bienestar de los adultos mayores.
Population aging poses a challenge for public health, where loneliness emerges as a critical factor with a significant impact on the physical, mental, and social health of older adults. It is associated with depression, cognitive decline, chronic diseases, and increased mortality, affecting clinical decision-making and treatment adherence. Despite its relevance, health sciences training programs, particularly in medicine and nursing, do not adequately address this issue, creating a gap in professional education. It is essential for healthcare professionals to acquire skills to identify and manage loneliness, including empathy, ethical decision-making, and effective communication with older patients. However, current training prioritizes technical aspects without integrating the emotional and social factors that influence patient well-being. An innovative educational strategy is proposed to incorporate loneliness as a social determinant of health within health sciences curricula. This training would include workshops on communication with older adults, clinical simulations focused on loneliness, and an interdisciplinary approach involving social work, psychology, and medicine. This strategy would promote more comprehensive care, improving the quality of life and well-being of older adults.