El descubrimiento del virus linfotrópico humano de células T tipo 1 (HTLV-1, por sus siglas en inglés: Human T-cell Lymphotropic Virus type 1) revolucionó la comprensión de los retrovirus y su vinculación con malignidades. A finales de los años 60, la identificación independiente de la transcriptasa inversa por Temin y Baltimore impulsó a Gallo y su equipo, en 1980, a descubrir este virus, estableciendo su relación con la leucemia/linfoma de células T del adulto (ATL, por sus siglas en inglés: Adult T-cell Leukemia/Lymphoma). Se realizó una revisión sistemática en bases de datos de alto prestigio (PubMed, Nature, Google Scholar) utilizando términos como “HTLV-1”, “leucemia de células T”, “Tax” y “HBZ”. Se incluyeron estudios de los últimos 20 años, todos sometidos a revisión por pares, organizando la información en categorías temáticas: orígenes, descubrimiento, epidemiología, mecanismos patogénicos y expresiones virales. Los estudios confirman la asociación del HTLV-1 con la ATL, evidenciada mediante técnicas moleculares y casos clínicos.
La transmisión ocurre principalmente por lactancia materna, contacto sexual y productos sanguíneos contaminados. Las proteínas virales Tax y HBZ juegan roles críticos en la oncogénesis, promoviendo la inestabilidad genómica. El HTLV-1 constituye un desafío significativo para la salud pública, demandando actualizaciones continuas en la investigación. Comprender sus mecanismos patogénicos es esencial para el desarrollo de estrategias preventivas y terapéuticas, optimizando el manejo clínico y mejorando la calidad de vida de los pacientes.