Eliana Marley Mutiz España, Alexandre Caron
IMAGEN CLÍNICA:
Paciente hombre de 68 años que acude a consulta por una lesión cutánea en el dorso del pie, de tonalidad violácea y con bordes mal definidos, que ha mostrado un rápido aumento de tamaño en los últimos meses. Clínicamente, la lesión se caracteriza por su apariencia amoratada y la tendencia a sangrar tras mínimos traumatismos. La paciente refiere dolor local y una sensación de ardor en el área afectada. Ante la sospecha de una neoplasia vascular, se realizó una evaluación radiológica mediante resonancia magnética, la cual evidenció una masa bien definida pero infiltrante, sin compromiso significativo de estructuras profundas. Con estos hallazgos, se decidió realizar una biopsia incisional de la lesión. El examen histopatológico reveló un patrón de crecimiento infiltrante, con canales vasculares irregulares y formación en lámina, junto a una multicapa de células endoteliales, marcadas por notable atipia nuclear y numerosas figuras mitóticas observadas a 200x. Complementariamente, la inmunohistoquímica mostró positividad para CD31, CD34, ERG, VEGF y factor VIII, confirmando el origen endotelial del tumor. Estos hallazgos, consistentes con un angiosarcoma cutáneo, permitieron establecer un diagnóstico definitivo, orientando la estrategia terapéutica hacia intervenciones quirúrgicas combinadas con terapias adyuvantes, dada la agresividad y potencial diseminación del tumor. VER FIGURA 1.
ANALISIS DEL CASO:
Para diagnosticar a un paciente con angiosarcoma cutáneo, es fundamental integrar hallazgos clínicos, radiológicos y patológicos. En primer lugar, la presentación clínica puede incluir lesiones cutáneas de tonalidad azulada o violácea, a menudo localizadas en áreas expuestas al sol, aunque también pueden aparecer en extremidades, como es el caso del pie. Estas lesiones suelen crecer de forma rápida y pueden presentar sangrado o ulceración tras traumatismos menores. En segundo lugar, la evaluación por imagen, utilizando técnicas como la resonancia magnética, la tomografía computarizada o la PET, ayuda a determinar la extensión del tumor y la posible afectación de tejidos adyacentes (1,2,3).
Sin embargo, la confirmación diagnóstica definitiva se basa en el examen histopatológico. La biopsia del área sospechosa debe revelar la presencia de un patrón de crecimiento infiltrante, con canales vasculares irregulares, multicapa de células endoteliales, atipia nuclear y alta tasa mitótica, elementos que se observan claramente en esta muestra. Complementariamente, la inmunohistoquímica es esencial; debido a que la positividad para marcadores vasculares como CD31, CD34, ERG, VEGF y factor VIII confirma el origen endotelial del tumor. En conjunto, estos elementos permiten diferenciar el angiosarcoma de otras neoplasias cutáneas, estableciendo un diagnóstico preciso y guiando la elección del tratamiento adecuado (1,2).