Sergio Britos, Catalina Daniela Igual
Introducción: El primer año es un momento trascendente en el ciclo de vida. La nutrición, la lactancia materna y el componente lácteo en la dieta son fundamentales para prevenir excesos y deficiencias nutricionales. El objetivo principal fue evaluar la medida en que puede mejorarse la ingesta de nutrientes y la adecuación nutricional luego de reemplazar cualquier componente lácteo diferente a la leche humana por fórmula de seguimiento.
Metodología: Estudio observacional, descriptivo, transversal basado en datos secundarios de la 2da Encuesta Nacional de Nutrición y Salud. La población analizada fueron 1850 niños entre 6 y 12 meses. Se caracterizó su patrón lácteo y se determinó la adecuación nutricional (ingesta versus requerimiento medio estimado) de 7 minerales y vitaminas (además de proteínas) antes (datos basales originales de la Encuesta) y después de reemplazar de manera teórica cualquier consumo de leche de vaca por cantidad equivalente de fórmula de seguimiento. Se aplicaron pruebas estadísticas para muestras relacionadas: prueba paramétrica T-Student y no paramétrica de Wilcoxon.
Resultados: El 38% de los niños consumía leche de vaca, de los cuales el 39,5% lo hacía de manera exclusiva. Ácidos grasos omega 3 y hierro fueron los nutrientes más deficitarios, seguidos de zinc y vitamina D, mientras que la ingesta de proteínas duplicaba su requerimiento en el 57% de los niños. En todos los nutrientes la prueba t mostró diferencia significativa bilateral; también la prueba de Wilcoxon (con valores de p tendiente a cero). Los cambios fueron significativos en cada nutriente considerado ya sea como aumento (micronutrientes) o como reducción de ingesta (proteínas).
Conclusiones: El reemplazo del consumo de leche de vaca por fórmula de seguimiento resulta en una disminución significativa de las deficiencias de nutrientes esenciales y del exceso de proteínas en la dieta de niños de entre 6 y 12 meses de edad, especialmente en aquellos cuyo consumo exclusivo es de leche de vaca.
Financiación: Subsidio de investigación en Nutrición Infantil por la empresa Nutricia-Bagó.
Introduction: The first year is a crucial moment in the life cycle. Nutrition, breastfeeding, and the dairy component of the diet play a fundamental role in preventing nutritional excesses and deficiencies. The main objective was to evaluate the extent of improvement on nutrient intake and adequacy after replacing any dairy component other than human milk with follow-up formula.
Methodology: Observational, descriptive, cross-sectional study based on secondary data from the 2nd National Nutrition and Health Survey. The population involved was 1,850 children between 6 and 12 months. Their dairy pattern was characterized, and nutrient adequacy was determined (intake versus estimated mean requirement) for 7 minerals and vitamins (in addition to proteins) before (original baseline data from the Survey) and after theoretically replacing any consumption of cow's milk with an equivalent amount of follow-up formula. Statistical tests for related samples were applied: parametric T-Student and nonparametric Wilcoxon tests.
Results: 38% of children consume cow's milk (39.5% of them exclusively). Omega 3 fatty acids and iron are the most deficient nutrients, followed by zinc and vitamin D. In the case of proteins, the intake doubles its requirement in 57% of children. In all nutrients, the t test showed a significant bilateral difference, as did the Wilcoxon one (with p values tending to zero). The changes were significant in each nutrient considered either as an increase (micronutrients) or as a reduction in intake (proteins).
Conclusions: After replacing cow's milk consumption with follow-up formula, deficiencies of essential nutrients and excess protein in the diet of children between 6 and 12 months of age decrease significantly, especially in children who only consume cow's milk.
Funding: Research grant in Child Nutrition awarded by the company Nutricia-Bagó.