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Ricardo Cepeda Jordan
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Gilmar Hernández Molina
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José Luis Mansur
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Introducción: El defecto óseo lítico es una consecuencia devastadora y muy frecuente del paciente con espondilodiscitis, y es responsable del colapso y la inestabilidad. En la actualidad, no existe una pauta para el manejo farmacológico.
Objetivo: Revisar la evidencia científica publicada sobre el tratamiento farmacológico de la pérdida ósea secundaria a espondilodiscitis.
Materiales y Métodos: Se realizó una búsqueda sistemática en bases de datos de referencia médica para hallar estudios sobre el uso de teriparatida, romosozumab o denosumab en pacientes con defecto lítico asociado a espondilodiscitis piógena, tuberculosis vertebral.
Resultados: En dos artículos, se comunicó la mejoría de la densidad mineral y la formación osteoblástica con el uso de teriparatida en pacientes con defecto óseo u osteoporosis asociada a infección vertebral; las reacciones adversas fueron escasas, no hubo interacción con los antibióticos, y uno de ellos cuando se complementó con romosozumab. Un tercer artículo informó mejoría en los osteoblastos infectados. Asimismo, los bifosfonatos y el denosumab provocaron malos resultados y empeoraron la infección.
Conclusiones: El uso de fármacos anabólicos, como teriparatida y romosozumab, promete ser una excelente opción para el tratamiento de la pérdida ósea y la osteoporosis severa en casos de infección vertebral, con escasas reacciones adversas. Se requieren estudios clínicos para verificarlo.
Introduction: Lytic bone defects are a common and devastating consequence of spondylodiscitis, often leading to vertebral co-llapse and spinal instability. Currently, there are no established guidelines for pharmacological management of this condition in conjunction with antibiotic therapy. Objective: To review the existing scientific evidence on the pharmacological treatment of bone loss secondary to spondylodiscitis. materials and methods: A systematic search was conducted in major medical databases to identify studies evaluating the use of teriparatide, romosozumab, or denosumab in patients with lytic bone defects associated with pyogenic spondylodiscitis or Pott’s disease. Results: Two studies reported improved bone mineral density and enhanced osteoblastic activity following the use of teriparatide in patients with bone loss or osteoporosis associated with vertebral infection. Adverse reactions were minimal, and no interactions with antibiotic therapy were observed. In one of the studies, treatment was supplemented with romosozumab. A third study demonstrated improved outcomes in infected osteoblasts. Conversely, the use of bisphosphonates and denosumab was associated with poor outcomes and worsening of the infection. Conclusions: Anabolic agents such as teriparatide and romosozumab appear to be promising options for managing bone loss and severe osteoporosis in the context of vertebral infections, with a favorable safety profile. However, clinical trials are needed to confirm their efficacy.