Pilar Fraile Gómez, Nina Duarte Duarte, Mayerly Alexandra Lizarazo Suárez, Alejandro Martín Parada, Celia Rodríguez Tudero, María Fernanda Lorenzo Gómez
Antecedentes y objetivos:
El trasplante renal de donante vivo aumenta la supervivencia del receptor y del injerto frente al trasplante de donante cadáver. Es fundamental una correcta selección del donante para optimizar los resultados del trasplante, así como su seguridad posdonación. El objetivo de este estudio es analizar la influencia de las características basales de los donantes renales de vivo sobre la función renal y la morbimortalidad tras la nefrectomía.
Pacientes y métodos:
Se diseñó un estudio observacional, descriptivo, trasversal en el que se incluyeron los donantes renales de vivo seguidos en el Hospital Universitario de Salamanca entre 2011 y enero del 2023. Se consideró significación estadística si p ≤ 0,05.
Resultados:
Se incluyeron 91 donantes, 63% mujeres, con una edad media de 52 ± 10,8 años. El 52,1% tenían sobrepeso u obesidad, el 9,9% HTA y el 22% eran dislipidémicos. La mortalidad fue del 0% y el 84,3% no presentaron ninguna complicación. La TFG (CKD-EPI) cayó desde 92 hasta 57,1 ml/min/1,73 m2 al mes de la nefrectomía. Se produjo un incremento significativo en la proteinuria al primer mes y al segundo año. Tras la nefrectomía aumentó el IMC, la PAM, la HbA1c, el ácido úrico, el colesterol total, el c-LDL y los triglicéridos (p ≤ 0,05).
Conclusiones:
La media de FG de los donantes, así como su compensación tras la nefrectomía, fue inferior y más lenta a las cifras reflejadas en la literatura médica, probablemente por la edad media superior de nuestros donantes. El aumento de la prevalencia de obesidad, dislipidemia e hiperuricemia posdonación y el empeoramiento en las cifras de HbA1c y PAM hace necesario un control estricto de los donantes. En nuestra experiencia, la donación renal es un proceso seguro con escasa morbimortalidad.
Background and objectives:
Living donor kidney transplantation increases recipient and graft survival compared with cadaveric donor transplantation. Correct donor selection is essential to optimize transplant outcomes as well as post-donation safety. The aim of this study is to analyze the influence of baseline characteristics of living kidney donors on renal function, morbidity and mortality after nephrectomy.
Patients and methods:
An observational, descriptive, cross-sectional study was designed that included living kidney donors followed up at the Salamanca University Hospital between 2011 and January 2023. Statistical significance was considered if p ≤ 0.05.
Results:
Ninety-one donors were included, 63% women, with a mean age of 52 ± 10.8 years. A percentage of 52.1 were overweight or obese, 9.9% had HT and 22% were dyslipidemic. Mortality was 0% and 84.3% had no complications. GFR (CKD-EPI) dropped from 92 to 57.1 ml/min/1.73 m2 at one month after nephrectomy. There was a significant increase in proteinuria at one month and 2 years. After nephrectomy, BMI, MAP, HbA1c, uric acid, total cholesterol, C-LDL and triglycerides increased (p ≤ 0.05).
Conclusions:
The mean GFR of donors as well as its compensation after nephrectomy was lower and slower than the figures reported in the literature, probably due to the higher mean age of our donors. The increased prevalence of obesity, dyslipidemia and hyperuricemia postdonation and worsening of HbA1c and MAP levels make strict monitoring of donors necessary. In our experience, kidney donation is a safe process with low morbidity and mortality.