Introducción: Las fracturas de platillo tibial representan el 1% del total de las fracturas y el 8% de las que se presentan en los ancianos, con una mayor incidencia entre la sexta y la séptima década de la vida.
Una función articular óptima depende de la congruencia, la distribución correcta de las cargas, la estabilidad y la calidad articular normal. El factor pronóstico a largo plazo más importante de estas fracturas es la calidad de la reducción intraarticular de la superficie condral.
La artroscopia nos ha permitido no sólo la visualización directa de la superficie articular, sino también la evaluación del resto de la articulación en busca de lesiones asociadas. El objetivo del presente trabajo es presentar una serie de casos con fracturas de la meseta tibial tipos I, II y III de Schatzker tratadas con reducción artroscópica y osteosíntesis percutánea bajo intensificador de imágenes.
Materiales y métodos: Desde el 1 de enero 2003 al 31 de diciembre de 2004 tratamos quirúrgicamente 12 fracturas del platillo tibial; en 9 de las cuales lo hicimos con reducción bajo visión artroscópica y osteosíntesis percutánea con intensificador de imágenes.
El seguimiento posoperatorio osciló entre un mínimo de 6 meses y un máximo de 24 meses, con una media de 12 meses. El posoperatorio fue evaluado clínica y radiológicamente con los criterios de Rasmussen.
Resultados: Obtuvimos resultados excelentes y buenos en 8 pacientes (88,9%) y regulares en un caso. No hubo malos resultados. No observamos desplazamientos secundarios de la fractura en ningún caso y obtuvimos consolidación definitiva en todos ellos.
Conclusiones: Creemos que la asistencia artroscópica y la fijación percutánea bajo control radioscópico es el tratamiento de elección para las fracturas tipos I, II y III, ya que permite la reducción de la fractura bajo visión directa. Permite al mismo tiempo la detección, evaluación y tratamiento de lesiones asociadas ligamentarias, meniscales y osteocondrales. Elevando desde medial el hundimiento y usando el tejido esponjoso del lado sano, logramos evitar la toma de injerto de cresta ilíaca, lo que reduce la morbilidad posoperatoria.
Background: Tibial plateau fractures account for 1% of all fractures, and in the elderly population they account for 8% of all fractures, with a peak incidence between the 6th and 7th decade of life.
Normal articular function depends on congruity, balanced load distribution, stability, and joint quality. The single most important long-term predictor of articular fractures is the quality of the chondral surface reduction.
Arthroscopy has enabled us to inspect the articular surface and check the joint looking for associated lesions. We present a series of Schatzker I, II, and III tibial plateau fractures treated with arthroscopically assisted reduction with percutaneus internal fixation under fluoroscopic guidance.
Methods: We report 12 tibial plateau fractures treated between January 1, 2003 and December 31, 2004. 9 were treated with arthroscopically assisted reduction with percutaneus internal fixation under fluoroscopic guidance. Follow up ranged from 6 to 24 months, with a mean of 12 months. Clinical and radiological post-op evaluation was performed using Rasmussen’s score. Results: 8 patients had excellent to good results (88.9%), and 1 patient had fair results. There were no poor results.
No cases presented with secondary fracture displacement, and bone healing had occurred in all cases by the last follow-up visit.
Conclusions: Arthroscopically assisted reduction with percutaneus internal fixation under fluoroscopic guidance is the treatment of choice for Schatzker I, II, and III tibial plateau fractures for its unique ability to reduce the fracture under direct vision. It allows to detect, evaluate, and treat associated ligament, meniscus, and osteochondral lesions. By raising the depressed bone fragment from the medial side along with healthy cancellous bone, harvesting a bone graft from the iliac crest can be avoided, thus reducing post-op morbidity.