David López Daza, Ricardo Merchán Chaverra, Yeny Marjorie Cuéllar-Fernández, María Camila Gómez Univio, Daniela Beatriz Ardila Mendoza, Cristina Posada Álvarez, Patricia Savino Lloreda
El uso de edulcorantes sin azúcar (ESA) ha adquirido cada vez mayor importancia como alternativa para reducir la ingesta de azúcares libres, y forma parte de la respuesta mundial a la creciente prevalencia de enfermedades no transmisibles (ENT). Los ESA ofrecen dulzor sin aportar energía calórica, lo que los posiciona como una herramienta potencial para combatir las ENT. Sin embargo, sus efectos a largo plazo sobre la salud siguen siendo controvertidos, en particular entre los profesionales de la salud. En 2023, la Organización Mundial de la Salud (OMS) publicó una guía que examina el papel de los ESA en la promoción de una alimentación saludable, la prevención del aumento de peso y el tratamiento de las ENT relacionadas con la dieta. Aunque algunos estudios incluidos en la guía sugieren beneficios, como la reducción del peso corporal y la menor ingesta de energía, la evidencia aún no es concluyente. La mayoría de los estudios disponibles, predominantemente observacionales, destacan los posibles riesgos asociados al uso de ESA. Sin embargo, estos hallazgos son limitados a la hora de establecer la causalidad debido a sesgos y factores de confusión. Esta revisión ofrece un análisis crítico de las directrices de la OMS y destaca la necesidad de realizar investigaciones más exhaustivas para comprender mejor los riesgos y los beneficios de las ESA tanto para la población general como para las personas con ENT. La evidencia científica actual revela importantes brechas de conocimiento sobre las implicaciones a largo plazo del uso de las ESA.
The use of non-sugar sweeteners (NSS) has gained prominence as an alternative to reduce free sugar consumption, aligning with global efforts to combat the growing prevalence of non-communicable diseases (NCDs). By providing sweetness without caloric energy, NSS are viewed as potential tools in addressing diet-related health challenges. However, their long-term effects on health remain contentious, especially within the medical community. In 2023, the World Health Organization (WHO) released guidelines evaluating the role of NSS in promoting healthy eating, preventing weight gain, and mitigating NCDs. While some studies highlight benefits, such as lower body weight and reduced energy intake, the evidence is inconclusive. Observational research predominantly raises concerns about potential risks associated with NSS, but these studies face limitations, including biases and confounding variables that hinder causal conclusions. This analysis underscores the urgent need for comprehensive, high-quality research to clarify the risks and benefits of NSS. Current evidence is limited in scope and fails to address critical knowledge gaps, particularly regarding their long-term implications for the general population and individuals with NCDs. Expanding the scientific understanding of NSS is essential to inform public health recommendations and clinical guidelines effectively