Igor Daniel Dlujnewsky Hernández
, Jorge Andrés Ulloa Labrín
, Sigrid Mariana Osorio Inostroza
, Gabriela Rosa Letelier Andahur
, Nilqger Su Ling García Quiroz
, Gabriela Patricia Rivero Vaca
El síndrome metabólico se ha convertido en uno de los desafíos más importantes para la salud pública a nivel mundial, relacionado con un aumento en la obesidad, trastornos lipídicos, hipertensión arterial y resistencia a la insulina. Estas condiciones aumentan considerablemente el riesgo cardiovascular y están ligadas a otras enfermedades como la diabetes mellitus tipo 2 (DM2) y la esteatosis hepática no alcohólica (EHNA). Frente a esta situación, se han creado diversas estrategias terapéuticas, siendo los agonistas del receptor de GLP-1 (aGLP-1) uno de los tratamientos más prometedores. En un principio utilizados para mejorar la secreción de insulina en pacientes con DM2, estos medicamentos han presentado efectos beneficiosos adicionales, como la pérdida de peso, mejoría en los trastornos lipídicos y reducción en la progresión de la EHNA.
La acción de los aGLP-1 se basa en simular el efecto incretina de la hormona GLP-1, estimulando la secreción de insulina ante la hiperglucemia, retardando el vaciamiento gástrico y disminuyendo el apetito. Estos fármacos resisten la degradación por la enzima DPP4, prolongando así su efectividad terapéutica.
Los aGLP-1, además de beneficiar el control glucémico, tienen un impacto positivo en la reducción del riesgo cardiovascular, insuficiencia cardíaca y en el manejo de la obesidad. En el contexto de la EHNA, los aGLP-1 han mostrado una reducción significativa en los niveles de transaminasas, lo que podría indicar una mejora en el grado de esteatosis hepática. A pesar de los efectos secundarios gastrointestinales comunes, estos suelen ser temporales y autolimitados. Sin embargo, la posibilidad de broncoaspiración durante procedimientos quirúrgicos es un riesgo emergente vinculado al retraso en el vaciamiento gástrico.
Metabolic syndrome has become one of the most important challenges for public health worldwide, related to an increase in obesity, lipid disorders, high blood pressure and insulin resistance. These conditions considerably increase cardiovascular risk and are linked to other diseases such as type 2 diabetes mellitus (DM2) and non-alcoholic fatty liver disease (NAFLD). To address this situation, various therapeutic strategies have been created, with GLP-1 receptor agonists (aGLP-1) being one of the most promising treatments. Initially used to improve insulin secretion in patients with DM2, these drugs have shown additional beneficial effects, such as weight loss, improvement in lipid disorders and reduction in the progression of NAFLD.
The action of aGLP-1 is based on simulating the incretin effect of the GLP-1 hormone, stimulating insulin secretion in the face of hyperglycemia, delaying gastric emptying and decreasing appetite. These drugs resist degradation by the DPP4 enzyme, thus prolonging their therapeutic effectiveness.
In addition to benefiting glycemic control, GLP-1 inhibitors have a positive impact on reducing cardiovascular risk, heart failure, and obesity management. In the context of NASH, GLP-1 inhibitors have shown a significant reduction in transaminase levels, which could indicate an improvement in the degree of hepatic steatosis. Despite common gastrointestinal side effects, these are usually temporary and self-limiting. However, the possibility of bronchoaspiration during surgical procedures is an emerging risk linked to delayed gastric emptying.