María Carmen Albiac Cubeles, Leticia Tierz Vélez, Rodrigo Budios Lanau, Lorena Mur Borrachero
La criptosporidiosis es una enfermedad infecciosa provocada por protozoos del género Cryptosporidium, siendo las especies Cryptosporidium hominis y Cryptosporidium parvum las más asociadas con infecciones en humanos. Estos parásitos presentan amplia distribución geográfica y son responsables de brotes de diarrea a nivel global. La criptosporidiosis afecta tanto a individuos inmunocompetentes como a aquellos con sistemas inmunológicos debilitados, en quienes puede causar enfermedad grave y crónica. Los profesionales sanitarios tienen un papel crucial en la identificación precoz de los casos a través de la clínica. El diagnóstico de la criptosporidiosis se basa en la detección de ooquistes en las heces y en la PCR que puede detectar DNA de Crytosporidium en un coprocultivo y permiten en caso necesario diferenciar las distintas especies de Cryptosporidium. La contribución de médicos y enfermeros de Salud Pública es fundamental en la gestión de los brotes, donde es necesario llevar a cabo una intervención rápida y efectiva.
En individuos inmunocompetentes, la enfermedad es a menudo autolimitada, pero puede requerir rehidratación y manejo sintomático. En cambio, en pacientes inmunocomprometidos, la enfermedad puede ser severa y persistente y difícil de tratar. El antiparasitario nitazoxanida ha mostrado cierta eficacia en el tratamiento de la infección en individuos inmunocompetentes, aunque su efectividad en pacientes inmunodeprimidos es menos clara.
Las medidas de prevención y control incluyen el tratamiento de los individuos afectados, la provisión de información educativa sobre higiene, la notificación de casos y brotes a las autoridades sanitarias y la gestión de riesgos ambientales que abarca el saneamiento del agua y los alimentos, así como el desarrollo de políticas de salud pública que incluyen la promulgación de normas para el tratamiento de aguas, controles de calidad en industrias alimentarias y en entornos de alto riesgo como piscinas y balnearios.
Cryptosporidiosis is an infectious disease caused by protozoa of the genus Cryptosporidium, with the species Cryptosporidium hominis and Cryptosporidium parvum being the species most associated with infections in humans. These parasites have a wide geographical distribution and are responsible for diarrhea outbreaks globally. Cryptosporidiosis affects both immunocompetent individuals and those with weakened immune systems, in whom it can cause severe and chronic illness. Health professionals have a crucial role in the early identification of cases through the clinic. The diagnosis of cryptosporidiosis is based on the detection of oocysts in faeces and PCR, which can detect Crytosporidium DNA in a stool culture and allows, if necessary, to differentiate the different species of Cryptosporidium. The contribution of Public Health doctors and nurses is essential in the management of outbreaks, where it is necessary to carry out rapid and effective intervention.
In immunocompetent individuals, the disease is often self-limiting, but may require rehydration and symptomatic management. On the other hand, in immunocompromised patients, the disease can be severe and persistent and difficult to treat. The antiparasitic nitazoxanide has shown some efficacy in treating infection in immunocompetent individuals, although its effectiveness in immunosuppressed patients is less clear.
Prevention and control measures include treatment of affected individuals, provision of hygiene educational information, reporting of cases and outbreaks to health authorities, and environmental risk management encompassing food and water sanitation, as well as the development of public health policies that include the promulgation of standards for water treatment, quality controls in food industries and in high-risk environments such as swimming pools and spas.