El sangrado por la nariz, denominado epistaxis por su origen griego significando fluir gota a gota, es frecuente en atención primaria, siendo catalogado como urgencia. Sin embargo, existen episodios de sangrado de gran intensidad que requieren atención especializada. La salida de sangre al exterior por vía nasal tiene un origen diverso, ya sea endonasal, extranasal o retronasal, y es debida a la ruptura de la vascularización nasal, nasofaríngea y perinasal. Encontrando epistaxis anterior, como en el 90% de los casos producidas por ruptura vascular en el plexo de Kiesselbach, formado de las ramas terminales de la arteria carótida interna y externa, y de intensidad leve o moderada de buen pronóstico por su sencilla solución. Por otro lado, en la epistaxis posterior se involucran las arterias esfenopalatina, maxilar interna y palatina descendente. La etiología de la epistaxis incluye factores locales y los factores sistemáticos. El diagnóstico de la epistaxis debe ser realizado a partir de una anamnesis óptima, completa y exhaustiva que incluya los diversos factores locales o sistemáticos de origen del sangrado, antecedentes personales y familiares y determinar el origen y localización del sangrado. Finalmente, el tratamiento incluye un control del fujo de sangre, con medidas como la presión directa sobre la zona carnosa y suave de la nariz para lograr la coagulación. En el caso de que estas medidas no den resultados, es necesario la intervención médica y el uso de técnicas más especializadas entre las que se encuentran; la cauterización química, la cauterización eléctrica, y la cauterización endoscópica. Se presenta un caso pediátrico de una niña de 6 años de edad, sin antecedentes médicos previos conocidos, por recurrencia de episodios de epistaxis idiopática.
Nosebleeds, known as epistaxis from its Greek origin meaning drop-by-drop flow, are common in primary care and are classified as an emergency. However, there are episodes of severe bleeding that require specialised care. The outflow of blood through the nasal passage has a diverse origin, whether endonasal, extranasal or retronasal, and is due to the rupture of the nasal, nasopharyngeal and perinasal vascularisation. Anterior epistaxis, as in 90% of cases, is caused by vascular rupture in Kiesselbach’s plexus, formed by the terminal branches of the internal and external carotid artery, and of mild or moderate intensity with a good prognosis due to its simple solution. On the other hand, posterior epistaxis involves the sphenopalatine, internal maxillary and descending palatine arteries. The aetiology of epistaxis includes local and systemic factors. The diagnosis of epistaxis should be made on the basis of an optimal, complete and exhaustive anamnesis that includes the various local or systemic factors of origin of the bleeding, personal and family history and determining the origin and location of the bleeding. Finally, treatment includes control of the blood flow, with measures such as direct pressure on the soft, fleshy area of the nose to achieve coagulation. If these measures fail, medical intervention and the use of more specialised techniques such as chemical cauterisation, electrical cauterisation and endoscopic cauterisation are necessary. We present a paediatric case of a 6-year-old girl, with no known previous medical history, for recurrent episodes of idiopathic epistaxis.