Introducción: Una nueva teoría establece una relación bidireccional entre el sueño y la Enfermedad de Alzheimer (EA). Las alteraciones del sueño se manifiestan incluso en fase de deterioro cognitivo leve (DCL), pudiendo contribuir directamente a los mecanismos de neurodegeneración. Sin embargo, las intervenciones se han centrado cuando la patología de la EA ya está instaurada. La gran mayoría se ha enfocado en tratamientos farmacológicos, a pesar de los efectos adversos que pueden ocasionar, especialmente en personas mayores. Las intervenciones no farmacológicas, como la estimulación cerebral acústica o eléctrica , están adquiriendo un papel clave, impulsadas por los avances tecnológicos.
Objetivo: El objetivo fue revisar sistemáticamente las intervenciones para mejorar el sueño en personas con DCL o EA leve.
Métodos, fuentes de datos: El diseño fue una revisión sistemática. Se realizó una búsqueda en 7 bases de datos, incluyendo, The Cochrane Library, MEDLINE, EMBASE, CINAHL Plus. La búsqueda se realizó en 2019 y se repitió en septiembre de 2020, desde el inicio de cada una de las bases de datos. Se realizó búsqueda manual en las referencias de los artículos incluidos. Como criterios de inclusión, el ≥75% de los participantes debian cumplir con criterios diagnósticos para DCL o EA leve. Se podían incluir diseños experimentales u observacionales, con intervenciones farmacológicas y no farmacológicas. Los estudios debían incluir un grupo de control y medir resultados de duración o calidad del sueño mediante herramientas estandarizadas validadas.
La calidad metodológica de los estudios elegibles se evaluó por 2 revisores independientes mediante las listas de verificación del Instituto Joanna Briggs para cada diseño de estudio y la herramienta de la Colaboración Cochrane para evaluar riesgo de sesgos. Se llevó a cabo una síntesis narrativa, dada la heterogeneidad de las medidas de resultados. Se analizó el efecto de la intervención en comparación con un grupo de control o intervención alternativa.
Resultados: Se obtuvieron 22.133 artículos. Se revisaron a texto completo 325 artículos, y se incluyeron 16 estudios, con un tamaño muestral total de n=1.056 y edad media de 73,5 años. Se analizaron 13 intervenciones: Terapia Cognitivo-Conductual para el Insomnio (TCC-i), Terapia Basada en Grupos Multicomponentes, un Programa Estructurado de Ejercicio de Extremidades, Aromaterapia, Estimulación Acústica en Bucle de Fase Cerrada, Estimulación Transcraneal, Suvorexant, Melatonina, Donepezilo, Galantamina, Rivastigmina, Tetrahidroaminoacridina y Presión Positiva Continua en las Vías Respiratorias. Las intervenciones no farmacológicas como TCC-i y un Programa Estructurado de Ejercicio de Extremidades lograron mejoras estadísticamente significativas en el Índice de Calidad de Sueño de Pittsburgh, así como en variables de actigrafía. Suvorexant incrementó significativamente el tiempo total de sueño y la eficiencia del sueño mientras redujo el tiempo despierto después del inicio del sueño. La Estimulación Transcraneal mejoró las oscilaciones lentas corticales y la potencia de los husos del sueño durante siestas diurnas. La melatonina redujo significativamente la latencia del sueño y las transiciones de sueño a vigilia. La mayoría de los estudios incluidos presentaron tamaños muestrales pequeños y estuvieron sujetos a posibles limitaciones en el control de la calidad y riesgo de sesgos.
Conclusiones: Esta revisión detecta la necesidad de explorar intervenciones alternativas para mejorar el sueño en EA leve o DCL, mediante estudios con mayor calidad metodológica, dada la escasez de estudios sólidos que evalúen la eficacia de dichas intervenciones. Futuras investigaciones podrían centrarse en tratamientos no farmacológicos para las alteraciones del sueño en etapas tempranas de la EA, antes de que se desarrollen manifestaciones más graves.
Introduction: A new theory establishes a bidirectional relationship between sleep and Alzheimer’s Disease (AD). Sleep disturbances manifest even in the mild cognitive impairment (MCI) phase and may directly contribute to neurodegenerative mechanisms. However, interventions have focused on when the pathology of AD is already established. The vast majority have concentrated on pharmacological treatments, despite the adverse effects they may cause, especially in older individuals. Non-pharmacological interventions, such as acoustic or electrical brain stimulation, are gaining a key role, driven by technological advancements.
Objective: The objective was to systematically review interventions to improve sleep in individuals with MCI or mild AD.
Methods, Data Sources: The design was a systematic review. A search was conducted in 7 databases, including The Cochrane Library, MEDLINE, EMBASE, and CINAHL Plus. The search was performed in 2019 and repeated in September 2020, covering the start of each database. A manual search was also conducted for the references of the included articles. Inclusion criteria required that ≥75% of participants meet diagnostic criteria for MCI or mild AD. Both experimental and observational study designs were included, including both pharmacological and non-pharmacological interventions. Studies had to include a control group and measure sleep duration or quality outcomes using validated standardized tools. The methodological quality of the eligible studies was assessed by two independent reviewers using the Joanna Briggs Institute checklists for each study design and the Cochrane Collaboration tool for assessing risk of bias . A narrative synthesis was conducted due to the heterogeneity of outcome measures. The effect of the intervention was analyzed in comparison with a control group or alternative intervention.
Results: A total of 22,133 articles were retrieved. Full-text review was conducted for 325 articles, and 16 studies were included, with a total sample size of n=1,056 and a mean age of 73.5 years. 13 interventions were analyzed: Cognitive Behavioral Therapy for Insomnia (CBT-I), Multicomponent Group-Based Therapy, a Structured Limb Exercise Program, Aromatherapy, Closed-Loop Phase Acoustic Stimulation, Transcranial Stimulation, Suvorexant, Melatonin, Donepezil, Galantamine, Rivastigmine, Tetrahydroaminoacridine, and Continuous Positive Airway Pressure (CPAP). Non-pharmacological interventions such as CBT-I and the Structured Limb Exercise Program achieved statistically significant improvements in the Pittsburgh Sleep Quality Index (PSQI), as well as in actigraphy variables. Suvorexant significantly increased total sleep time and sleep efficiency while reducing wake time after sleep onset. Transcranial Stimulation improved cortical slow oscillations and sleep spindle power during daytime naps. Melatonin significantly reduced sleep latency and sleep-wake transitions. Most of the studies included had small sample sizes and were subject to potential limitations in quality control and risk of bias.
Conclusions: This review highlights the need to explore alternative interventions to improve sleep in mild AD or MCI, through studies with greater methodological quality, given the scarcity of robust studies evaluating the efficacy of such interventions. Future research could focus on non-pharmacological treatments for sleep dis