Carlos Hidalgo Mesa, Elena Martín-Peñasco Osorio, Iria Quintela Sánchez, Lucía Jesús Muñiz Ceballos
Este artículo expone un plan de cuidados de un paciente que presenta DM tipo II y una Arteriopatia periférica en ambos miembros inferiores, por las que acaba desarrollando en ambos talones UPP de grado III en el contexto de un pie diabético.
La DM se considera un factor de riesgo para desarrollar una enfermedad arterial periférica (EAP) en las extremidades inferiores y su diagnóstico indica la presencia de una arteriosclerosis sistémica, lo que significa un peligro adicional en estos pacientes y conlleva a realizar un tratamiento intensivo de los factores de riesgo cardiovascular. Debido a que la prevalencia de la EAP aumenta progresivamente con la edad, es razonable suponer que su presencia y la del “pie isquémico” podrían convertirse en una de las más frecuentes complicaciones de la DM en un futuro próximo.
Entre el 12 y el 20 % de los pacientes con EAP presentan DM, de tal forma que su riesgo de padecer arteriopatías periféricas es entre 2 a 4 veces superior al de la población general. Además, la enfermedad en estos pacientes es más grave, presenta una mayor proporción de amputaciones, aparece en edades más tempranas y causa también una mayor mortalidad1.
Por ello se realiza una valoración por patrones de Margory Gordon y se desarrollan los diagnósticos de enfermería a través de la taxonomía NANDA, NOC, NIC. Proponiendo unos objetivos y unas intervenciones y actividades en consecuencia de nuestros objetivos, para el correcto avance hacia la recuperación de nuestro paciente.
This article presents a care plan for a patient with Type II DM and peripheral artery disease in both lower limbs, which has led to the development of Grade III pressure ulcers on both heels in the context of diabetic foot.
DM is considered a risk factor for developing peripheral arterial disease (PAD) in the lower limbs and its diagnosis indicates the presence of systemic arteriosclerosis, which represents an additional risk for these patients and leads to intensive treatment of cardiovascular risk factors. Because the prevalence of PAD increases progressively with age, it is reasonable to assume that its presence and that of the “ischemic foot” could become one of the most frequent complications of DM in the near future.
Between 12% and 20% of patients with PAD have DM, making their risk of developing peripheral arterial diseases 2 to 4 times higher than that of the general population. Moreover, the disease in these patients is more severe, presents a higher proportion of amputations, appears at younger ages, and also causes higher mortality1.
Therefore, an assessment is carried out using Margory Gordon’s patterns, and nursing diagnoses are developed through the NANDA, NOC, and NIC taxonomies. Objectives, interventions, and activities are proposed in line with our goals to ensure the correct progress toward the patient’s recovery.