La tularemia es una zoonosis transmitida por contacto con animales infectados o vectores invertebrados. Es causada por Francisella tularensis que es una bacteria aeróbica gram-negativa. Las manifestaciones clínicas varían de formas asintomáticas a shock séptico dependiendo de la virulencia de la cepa, la puerta de entrada, el inóculo y el estado inmune del huésped.
En España, un vector común son las garrapatas, cuyas picaduras constituyen un motivo de consulta frecuente. Generalmente, se produce una lesión local leve sin repercusión clínica. Sólo en un pequeño porcentaje de ellas se producen las Enfermedades Transmitidas por Garrapatas (ETG). Las más frecuentes son la Fiebre Botonosa Mediterránea y la Enfermedad de Lyme y esporádicamente se han descrito casos de Tularemia y Fiebre de Crimea-Congo (FHCC).
Ante un paciente que consulte por una picadura de garrapata se le evaluará y se le tratará ante la aparición de síntomas y se recomendará que conserve la garrapata durante 32 días para estudiar la misma en caso de evolución clínica desfavorable.
Se presenta el caso de un varón de 38 años, ganadero sin médicos de interés que consulta en su Centro de Atención Primaria por fiebre y malestar tras una picadura de garrapata la semana previa.
Tularemia is a zoonotic infection due to contact with infected animals or invertebrate vectors. Francisella tularensis is an aerobic and gram-negative bacterium. The clinical manifestations vary from asymptomatic illness to septic shock and death, depending on the virulence of the infecting strain, portal of entry, inoculum, and the immune status of the host.
In Spain ticks are common vectors whose bites are a common reason for consultation. Usually, there is a local injury without clinical relevance. Only a small percentage produce Tickborne Diseases. Mediterranean Spotted Fever and Lyme Disease are the most common ones and few cases of Tularemia and Crimea-Congo Fever have been reported.
If a patient consults because of a tick bite, he should be examined and treated when symptoms appear, and he should keep the tick for 32 days so that it could be studied in case of unfavourable clinical evolution.
This is a report about a 38-year-old male, farmer with no relevant medical history, who consults in his Primary Care Centre due to fever and general unrest after being bitten by a tick the previous week.