La Organización Mundial de la Salud (OMS) define la violencia sexual como cualquier acto sexual no consensuado o forzado, incluidas insinuaciones o actos sexuales realizados bajo coacción, y recalca la importancia del consentimiento. La violencia sexual tiene graves consecuencias en la salud física, emocional y social de las víctimas, generando una ruptura biográfica que limita su integración social.
En España, el Sistema Nacional de Salud (SNS) cuenta con un Protocolo Común para la atención sanitaria en casos de violencia sexual, actualizado en 2023. Este protocolo busca garantizar una respuesta uniforme, efectiva y centrada en los derechos humanos, mediante la colaboración interinstitucional entre salud, justicia y servicios sociales. Se destaca el papel del Trabajo Social en la atención integral, detección temprana, intervención y apoyo a las víctimas, especialmente en situaciones de vulnerabilidad.
The World Health Organization (WHO) defines sexual violence as any non-consensual or forced sexual act, including insinuations or sexual acts carried out under coercion, emphasizing the importance of consent. Sexual violence has severe consequences on the physical, emotional, and social health of victims, creating a biographical rupture that limits their social integration.
In Spain, the National Health System (SNS) has a Common Protocol for healthcare in cases of sexual violence, updated in 2023. This protocol aims to ensure a uniform, effective, and human rights-centered response through inter-institutional collaboration between health, justice, and social services. The role of Social Work is highlighted in providing comprehensive care, early detection, intervention, and support to victims, especially in vulnerable situations.